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Educación y Cultura

BORRADOR DEL PLAN ESTRATÉGICO 2030 DE NUEVO LEÓN – REVISIÓN 2019-2020

Published onSep 22, 2020
Educación y Cultura
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BORRADOR DEL PLAN ESTRATÉGICO 2030 DE NUEVO LEÓN – REVISIÓN 2019-2020

Educación y cultura

Un mundo cada vez más conectado requiere poner especial énfasis en la educación para la ciudadanía global, la cual se compone de valores, actitudes y habilidades de comunicación y de resolución de conflictos como complemento clave a los conocimientos y destrezas cognitivas. Este enfoque educativo también busca desarrollar habilidades necesarias para resolver las problemáticas sociales, políticas y culturales por medio de un enfoque en paz, derechos humanos, equidad, aceptación a la diversidad y desarrollo sustentable.

La ciudadanía global es la pertenencia a una comunidad internacional donde sus integrantes experimentan solidaridad hacia los demás por medio de una identidad y responsabilidad colectiva compartidas, que promueven un mejor futuro y bienestar para todas las personas por medio de acciones cívicas y colectivas en la esfera pública. Por lo tanto, la educación para una ciudadanía global busca motivar a las personas a comprometerse y a asumir un papel activo en la resolución de problemáticas locales y globales para contribuir a la construcción de un mundo más justo y pacífico.

El sistema formal educativo tiene la oportunidad de contribuir como el principal canal de formación, pero requiere que otros espacios funcionen también como un canal de aprendizaje para las personas fuera del sistema formal (UNESCO, 2013). Es con esa intención que se construyen los objetivos en el ámbito de educación para Nuevo León: consolidar la educación para la ciudadanía global desde una perspectiva formal, así como desde otros canales educativos.

En primera instancia, el capítulo presenta el panorama y los objetivos de la educación formal y su papel dentro de la formación de ciudadanía global. La escuela es el espacio de aprendizaje donde niñas, niños y jóvenes pueden también aprender valores y competencias que les permitan asumir una ciudadanía global. Habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad, la empatía y la resolución de conflictos son clave para formar ciudadanas y ciudadanos comprometidos con resolver las problemáticas sociales de manera colectiva.

En segundo lugar, analiza la situación y objetivos alrededor de la cultura en el estado, como uno de los canales alternativos para la formación de ciudadanía global. El desarrollo de actitudes y valores que identifiquen los múltiples niveles de las identidades de las personas, así como la construcción de entornos que respetan y fomentan la expresión de dichas identidades, son clave para el bienestar y pleno desarrollo de las personas.

Para mayor claridad sobre el enfoque y contexto del capítulo, te recordamos que también puedes revisar la Introducción general, Marco conceptual, Principios, Marco demográfico de Nuevo León y la Alineación con la Agenda 2030.

Educación

La educación, además de la enseñanza de ciertos conocimientos, es la base del desarrollo integral individual y de las comunidades. Debe desarrollar la capacidad cognitiva de todas las personas, así como también las competencias personales y sociales, tales como la autovaloración y el reconocimiento de la identidad y talento propios, empatía y reconocimiento de los otros.

La educación es un derecho de todos y todas las mexicanas, establecido en el artículo 3 de la Constitución nacional [1]. La educación, con sus conocimientos técnicos y específicos, así como en el sentido amplio de cultura, es la clave para la competitividad económica del estado y del país. La instrucción escolar, en cuanto transmisión de conocimiento y elaboración de conceptos, complementa las enseñanzas prácticas que los niños y niñas también viven con la familia, amigos y comunidad en general. Tan importante es en la infancia el desarrollo de los aprendizajes intelectuales como de los afectivos, así como la transmisión de valores, a través de diversas manifestaciones como el arte y la cultura, entre otros, que permitan vivir en armonía con las demás personas.

La educación debe ser accesible e inclusiva para todos y todas, así como de calidad, para que la enseñanza y el aprendizaje permitan a niños, niñas y jóvenes desarrollar las habilidades y competencias que requieren para la vida.

Como fue referido en una conferencia internacional de educación de la UNESCO, el aprendizaje a lo largo de toda la vida “ofrece una forma de desarrollo curricular que brinda contenidos diversificados, atiende las necesidades y demandas de diferentes grupos y cubre la formación y la educación general, vocacional y técnica. Un currículo inclusivo toma en cuenta el desarrollo cognitivo, emocional y creativo de la persona y debería estar centrado en los cuatro pilares de la educación en el siglo XXI: aprender a saber, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos. También debería centrarse en un quinto pilar adicional: aprender a cambiar y a asumir riesgos” (Ouane, 2008).

En México, los avances en cobertura pueden observarse en todos los niveles, aunque todavía hay oportunidades para asegurar el derecho a la educación de las niñas, niños y jóvenes de México. La cobertura en primaria es prácticamente plena (98.7 %), mientras que los niveles de preescolar, secundaria y media superior todavía no están en la misma situación.

En Nuevo León, la situación es similar, la cobertura en primaria es prácticamente plena, mientras que hay oportunidad de crecimiento en los demás niveles. Sin embargo, los niveles de cobertura en media superior son cerca de ocho puntos menores en Nuevo León que a nivel nacional (gráfica 1).

Gráfica 1. Porcentaje neto de matriculación en Nuevo León por nivel de estudios

Fuente: INEGI, 2015

Mientras que hay oportunidades importantes para ampliar la cobertura en algunos niveles educativos, Nuevo León tiene un mayor promedio de escolaridad entre la población de 15 años y más, con 10.3 años, a comparación de 9.2 a nivel nacional (gráfica 2). Además, el estado ha mejorado en la disminución de población con rezago educativo, pasando del tercer al segundo lugar nacional entre 2010 y 2018.

Gráfica 2. Grado promedio de escolaridad de la población de 15 años o más entre 2000 y 2015

Fuente: INEGI, 2015

Dadas estas circunstancias, que son similares a las tendencias internacionales, el enfoque prioritario marcado desde la Agenda 2030 de la ONU ya no es el de la cobertura, sino el aseguramiento de la calidad educativa. La Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO propone una definición de calidad con seis componentes: respeto a los derechos, equidad, relevancia, pertinencia, eficiencia y eficacia (Blanco, 2007). Y le acompañan cuatro principios de una educación: “aprender a ser”, “aprender a saber”, “aprender a hacer” y “aprender a vivir juntos”, los cuales solo pueden aplicarse con éxito si la diversidad cultural es un elemento central de los mismos (UNESCO, 2008).

La educación es en sí misma un derecho humano y hace posible la comprensión y el ejercicio de otros derechos, por eso es el primer componente. El acceso es el primer paso para ejercer este derecho, pero su pleno ejercicio requiere el desarrollo del potencial con aprendizajes relevantes y experiencias pertinentes a las necesidades y características de las personas y contextos.

Asegurar el derecho a la educación de calidad requiere garantizar la no discriminación y la equidad, segundo componente de esta definición. Una educación es de calidad si ofrece lo necesario para que todas y todos los estudiantes alcancen su máximo nivel de desarrollo, de acuerdo con sus capacidades y sus posibilidades. Esto significa garantizar la igualdad de oportunidades y generar las condiciones para que cualquier persona pueda aprovecharlas, independientemente de las necesidades físicas, económicas y de aprendizaje de todas las y los estudiantes.

Por tanto, es importante analizar las disparidades en el acceso y en los resultados educativos como entre las y los jóvenes a partir de información sociodemográfica. Al analizar el rezago educativo entre los grupos prioritarios, en 2018 la población indígena, las personas adultas mayores y las personas con discapacidad en Nuevo León presentaron carencias por rezago educativo más altos que el promedio (gráfica 3). Por lo tanto, el acceso a la educación, aunque aparenta estar generalizado, todavía presenta disparidades. Entre estas tres poblaciones, sería importante analizar cuáles son los retos y obstáculos para que accedan a una educación formal.

Gráfica 3. Porcentaje de la población con rezago educativo

Fuente: Medición de la Pobreza, Coneval, 2018

Relevancia y pertinencia son dos componentes relacionados entre sí que responden al propósito de esta y a quién va dirigida. Por un lado, la educación será relevante en la medida en que promueva aprendizajes significativos para el desarrollo personal para participar en las diferentes actividades y desafíos de la sociedad y acceder a un empleo digno. Por el otro, la educación es pertinente al considerar las diferencias para aprender, características y necesidades de cada persona y, así, permitir el desarrollo de su autonomía, autogobierno, libertad e identidad.

En este rubro, Nuevo León presenta mayores áreas de oportunidad. A pesar de que el porcentaje de sus estudiantes de sexto grado de primaria con nivel satisfactorio o sobresaliente en el dominio de Lenguaje y Comunicación en la prueba Planea es superior al promedio nacional—y el estado es el quinto lugar con más estudiantes en este nivel—, 78.1 % de las y los estudiantes tienen nivel básico o insuficiente. La situación es similar con el nivel de logro de la prueba Planea en Matemáticas. A pesar de que Nuevo León tiene un promedio superior al nacional de estudiantes de sexto grado con nivel satisfactorio o sobresaliente— e incluso este porcentaje aumentó en más de tres puntos entre 2015 y 2018, pasando del quinto al cuarto lugar a nivel nacional con más estudiantes en estos niveles— 70.8 % de los estudiantes tienen un nivel de logro básico o insuficiente (gráfica 4). Además, los resultados de Nuevo León no han mejorado entre 2015 y 2018 (gráfica 5).

Gráfica 4. Porcentaje de estudiantes de sexto de primaria con nivel de logro bueno o excelente en Matemáticas y Lenguaje y Comunicación de la prueba Planea 2018

Fuente: Planea, INEE, 2018

Gráfica 5. Porcentaje de estudiantes sexto de primaria con nivel insuficiente en el dominio de Matemáticas y Lenguaje y Comunicación en la prueba Planea, 2015 y 2018

Fuente: Planea, INEE, 2018

Los indicadores de calidad educativa del estado en el nivel de secundaria tampoco son positivos: 71.3 % de las y los estudiantes de tercero de secundaria tienen un nivel de logro insatisfactorio o básico en Lenguaje y Comunicación, mientras que 78.4 % tienen el mismo nivel en Matemáticas (gráfica 6). A pesar de que los resultados de las y los estudiantes han mejorado entre 2015 y 2019 (gráfica 7) y de que los niveles de logro en Nuevo León están por encima del promedio nacional, los resultados no son satisfactorios y requieren atención.

Gráfica 6. Porcentaje de estudiantes de tercer grado de secundaria con nivel de logro bueno o excelente en Lenguaje y Comunicación de la prueba Planea 2019

Fuente: Planea, INEE, 2019

Gráfica 7. Porcentaje de estudiantes de tercer grado de secundaria con nivel insuficiente en el dominio de Matemáticas y Lenguaje y Comunicación en la prueba Planea, 2015-2019

Fuente: Planea, INEE, 2019

En educación media superior, el porcentaje de estudiantes con nivel satisfactorio o sobresaliente en el área de Lenguaje y Comunicación de la prueba Planea en Nuevo León está por encima del promedio nacional (gráfica 8). Sin embargo, Nuevo León está ubicado en el décimo lugar a nivel nacional y más de la mitad de los estudiantes obtienen niveles de logro insuficiente y elemental. En Matemáticas, el porcentaje de estudiantes con nivel satisfactorio o sobresaliente en Nuevo León es también superior al de la media nacional y ocupa el tercer lugar nacional. Sin embargo, tres cuartas partes de las y los estudiantes del estado obtienen niveles de logro insuficiente o elemental en el último año de educación media superior.

Gráfica 8. Porcentaje de estudiantes de último grado de educación media superior con nivel bueno o sobresaliente en el dominio de Matemáticas y Lenguaje y Comunicación en la prueba Planea 2017

Fuente: Planea, INEE, 2017

Estos resultados indican que, a pesar de completar los niveles educativos, los y las estudiantes no logran un aprendizaje pleno de conocimientos y competencias al terminarlos, situación que les deja mal preparados para enfrentar la vida y poder incrementar sus oportunidades de mejorar su calidad de vida. Por lo tanto, en términos de relevancia y pertinencia, el Estado no ha consolidado esquemas de enseñanza que permitan a las y los estudiantes aprender competencias básicas para su desarrollo personal y profesional.

Finalmente, los últimos dos componentes de la calidad educativa, eficacia y eficiencia, están relacionados con la acción pública en educación, principalmente la operación de las instituciones que traducen la voluntad en el pleno reconocimiento de derechos. Es preciso identificar en qué medida es eficaz el logro de aspectos institucionales y operacionales que resultan en el pleno ejercicio del derecho a una educación de calidad para todas las personas. En términos de eficiencia, es importante identificar en qué medida la operación pública respeta el que el esfuerzo material público y privado sea adecuadamente reconocido y retribuido (Blanco, 2007).

Algunos de los indicadores que ilustran el ejercicio del derecho a una educación de calidad son la eficiencia terminal, la tasa de abandono y la tasa de absorción de cada nivel de estudios. En los últimos 10 años, la eficiencia terminal en primaria es plena y la tasa de abandono es negativa [2]. Nuevo León está en los primeros lugares a nivel nacional de cobertura en primaria (gráfica 9), además de que en 2018 el estado fue el cuarto lugar nacional en eficiencia terminal y el tercer lugar en tasa de abandono.

Gráfica 9. Estadísticas de primaria

Fuente: Sistema para el Análisis de la Estadística Educativa, 2019, SEP.

Casi el total de estas y estos estudiantes continuaron sus estudios en secundaria, disminuyendo el abandono de 3.5 % en el ciclo escolar 2015-2016 a 3.1 % en el 2018-2019 para secundaria; incluso, la eficiencia terminal en secundaria aumentó en cuatro puntos porcentuales entre 2010 y 2019 (gráfica 10).

Gráfica 10. Estadísticas de secundaria

Fuente: Sistema para el Análisis de la Estadística Educativa, 2019, SEP.

En educación media superior, la tasa de absorción de secundaria a preparatoria es superior al 100 %, por lo que se puede pensar que todas y todos los estudiantes de secundaria inician su educación media superior, pero este indicador es sensible a la migración e incluye también a alumnos y alumnas que se inscriben provenientes de otra entidad federativa. Además, la tasa de abandono es inferior al promedio nacional, 12.6 % frente a 12.9 %. Igualmente, la eficiencia terminal en Nuevo León es superior al promedio nacional, con 68.1 %, en comparación con 64.2 % nacional (gráfica 11).

Gráfica 11. Estadísticas de media superior

Fuente: Sistema para el Análisis de la Estadística Educativa, 2019, SEP.

La tasa de absorción disminuye en educación superior a 74.2 %, pero sigue siendo mayor al promedio nacional, de 72.8 %. Quienes cursan dicho nivel tienen una tasa de abandono muy baja, de 1.2 % en 2018, lo cual ubica al estado en el segundo lugar y muy por encima del promedio nacional, de 8.3 % (gráfica 12).

Gráfica 12. Estadísticas de educación superior

Fuente: Sistema para el Análisis de la Estadística Educativa, 2019, SEP.

Adicionalmente, es importante analizar el uso de los recursos disponibles para lograr los objetivos educativos. En ese sentido, un componente relevante que asegura el ejercicio del derecho humano a la educación es la gratuidad (Blanco, 2007). En Nuevo León, 81 % del estudiantado de todos los niveles asiste a escuelas públicas, en comparación con 85 % a nivel nacional. La educación básica es la que tiene los porcentajes más altos de estudiantes en escuelas públicas, con 87 % en primaria y 88 % en secundaria, aunque siguen siendo menores al promedio nacional, lo cual presenta mayores barreras al acceso para las y los estudiantes de Nuevo León (gráfica 13).

Gráfica 13. Porcentaje de alumnos en tipo de sostenimiento público por nivel educativo para el ciclo escolar 2018-2019

Fuente: Dirección General de Planeación, Programación y Estadística Educativa, 2019, SEP.

Al analizar cómo se invierten los recursos para asegurar el ejercicio del derecho a la educación en las escuelas, se tiene que, en Nuevo León, el número de alumnos por docente ha disminuido o se ha mantenido igual en los diferentes niveles educativos desde 2000 (gráfica 14), manteniéndose cerca del promedio nacional por nivel. Sin embargo, hay otros factores que influyen en esta relación, como el tiempo dedicado a la instrucción académica, las condiciones de la infraestructura educativa y la edad de las y los estudiantes (OCDE, 2019), para los cuales hace falta información detallada en el estado.

Gráfica 14. Número de alumnos por docente según nivel educativo y ciclo escolar en Nuevo León

Fuente: Sistema para el Análisis de la Estadística Educativa, 2019, SEP.

En Nuevo León, la cobertura en educación no es un problema grave, excepto para los niveles de educación preescolar y educación media superior. No obstante, la calidad es la que presenta áreas de oportunidad importantes en educación básica. Los resultados en competencias de Lenguaje, Comunicación y Matemáticas son bajos y han mejorado poco a lo largo del tiempo. Por lo tanto, las y los alumnos inician su educación media superior con rezago en estos ámbitos para su desarrollo. Los resultados en este nivel tampoco son alentadores, lo cual quiere decir que el rezago únicamente aumenta para los niveles subsecuentes y, en consecuencia, las y los estudiantes terminan la educación media superior sin los conocimientos relevantes y pertinentes para alcanzar su máximo potencial personal y profesional.

En términos de eficiencia y eficacia, los datos también muestran áreas de oportunidad en educación media superior y superior, ya que el estado tiene un porcentaje alto de deserción escolar en bachillerato y por lo tanto, la tasa de absorción de educación superior es baja.

Arte y Cultura

Ahora bien, además de la necesidad de una educación formal de calidad, la cultura y el arte juegan un papel fundamental en el desarrollo de las personas. Por lo que es necesario entender el papel de la cultura, principalmente las expresiones culturales y su diversidad, en el desarrollo de la ciudadanía global y el desarrollo sostenible.

Según la Agenda 21 de la Cultura (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, 2015):

Los derechos culturales son parte integral de los derechos humanos y garantizan el acceso a los conocimientos necesarios para el ejercicio de otros derechos, libertades y responsabilidades. [...] Así, los derechos culturales garantizan las capacidades de que una persona pueda identificarse con una o varias comunidades culturales, y de modificar esta elección a lo largo de su vida. El ejercicio de otros derechos humanos (incluidas –aunque sin limitarlas- las libertades de expresión, asociación y participación en la vida ciudadana) son también algo esencial para el desarrollo de una ciudad sostenible.

En esta misma línea, la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales (UNESCO, 2005) establece que la diversidad cultural es una característica esencial de la humanidad, la cual constituye un patrimonio común que debe valorarse y preservarse en provecho de todos. Además, la cultura crea un mundo rico y variado que acrecienta la gama de posibilidades y nutre las capacidades y los valores humanos. Por lo tanto, constituye uno de los principales motores del desarrollo sostenible de las comunidades, los pueblos y las naciones, así como es indispensable para la paz y la seguridad en el plano local, nacional e internacional.

La dimensión social de la cultura es fundamental, ya que le da sentido a la identidad de las personas, crea valor compartido y sentido de pertenencia, lo que tiene como efecto cohesión social e inclusión, por medio de posibilidades y oportunidades para reconocer la expresión y mejorar la condición de la mujer y su papel en la sociedad, así como de las personas pertenecientes a grupos prioritarios y minorías (UNESCO, 2009).

Por las razones anteriormente descritas, es necesario apuntar que el arte y la cultura no deben ser vistos como una cuestión meramente de oferta y de demanda relacionada con eventos, aforos, asistentes, oyentes o infraestructura. Aunque estos elementos son importantes en la comprensión de sus manifestaciones, el grueso de la cultura se basa en las expresiones de cada una de las personas y como estas viven su cultura y el arte en comunidad, incluyendo el cómo este se procura, se transmite y evoluciona. Por esta razón, es necesario hacer énfasis en que los espacios culturales, el financiamiento de espectáculos y obras son relevantes, pero no determinantes de la libertad de expresión artística de las personas se debe de garantizar.

La libertad artística se define como “la libertad de imaginar, crear y distribuir expresiones culturales diversas sin censura gubernamental, interferencia política o presiones de actores no estatales. Incluye el derecho de todos los ciudadanos a acceder a esas obras y es fundamental para el bienestar de las sociedades” (UNESCO, 2019). Esto apunta a que el bienestar de las personas se ve en detrimento cuando estas no pueden ejercer sus expresiones culturales debido a ciertos tipos de barreras. Para poder promover y proteger la diversidad de las expresiones culturales es necesario garantizar todos y cada uno de los derechos humanos y las libertades fundamentales, en especial énfasis la libertad de expresión, información y comunicación, sin dejar de lado que cada persona debe tener la posibilidad de escoger libremente sus expresiones culturales (UNESCO, 2005).

En este sentido, en palabras de Amartya Sen (2004), la cultura es indispensable y no se puede entender el desarrollo y bienestar sin ella: el crecimiento económico sin cultura no equivale a desarrollo. La realización de actividades culturales es una de las libertades básicas y constitutivas del desarrollo y esta existe como capacidad “cuando cada individuo de una sociedad determinada, independientemente de su edad, género o raza, es capaz de contribuir a los discursos de herencia, tradición e historia” (Sen, 2004).

En este sentido, “la relación entre la cultura y el desarrollo es polifacética” (ONU, 2011), ya que la cultura por sí sola contribuye tanto al proceso como a los resultados del desarrollo. Por lo tanto, es un polo de desarrollo (el denominado sector cultural [3]), además de tener impactos directos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de manera transversal. Las artes y la cultura “contribuyen a la salud y el bienestar general de las comunidades, estimulando la participación cívica, fortaleciendo el capital humano y social, y funcionando como bienes estratégicos que contribuyen a las economías locales y apoyan otros procesos de fortalecimiento comunitario" (Novak-Leonard y Brown, 2008).

Como se ha mencionado, la cultura es motor de la educación para una ciudadanía global. Este nuevo paradigma educativo promueve el respeto de la diversidad, la conciencia ambiental, el consumo responsable, los derechos humanos, la igualdad de género y la participación democrática (Oxfam Intermón, 2020), así como a la valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible (ONU, 2015). Sin ciudadanía global y sin el derecho a participar en la vida cultural, el futuro será incierto para las naciones y, por ende, el bienestar de los individuos está en juego.

No obstante, a nivel mundial los vínculos entre cultura y desarrollo siguen siendo frágiles, ya que tanto en la política pública como en otras áreas relevantes no han logrado reflejar un papel protagónico en el bienestar y desarrollo de la sociedad. La cultura ha sido utilizada, más bien, como un complemento (ONU, 2011).

En este sentido, un primer punto importante es hablar de la economía, pues, para ser sostenible, debe hacer uso y análisis de los recursos culturales del entorno en el que se desarrolla. Asimismo, el sector cultural y creativo es un importante factor de desarrollo económico integral y sostenible (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, 2015). Se debe de valorar al sector como un polo de desarrollo importante que supone transformaciones en la sociedad y que provee a las personas de sustento y desarrollo individual y considerar que el sector cultural es un factor de generación de riqueza y desarrollo económico (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos & Ayuntamiento de Barcelona, 2004).

Solo en 2018, a nivel global la economía creativa (compuesta por sectores de la industria cultural y creativa) generó ingresos anuales por 2,250 millones de dólares y exportaciones globales de más de 250,000 millones de dólares. Asimismo, generaron 30 millones de empleos, principalmente entre jóvenes de 15 a 29 años. Estimaciones concluyen que estos sectores representarán alrededor del 10 % del PIB mundial en los próximos años (UNESCO, 2017).

En México, en 2018 la participación del sector cultural en el PIB nacional fue de 3.2 % y representó aproximadamente 1.4 millones de empleos (INEGI, 2018). No obstante, desde 2009 se ha visto que cada vez se aporta menos al sector (ver gráfica 15). De hecho, en México, el 7 % del PIB provino de las industrias creativas [4] en los últimos 10 años y ha crecido en ese mismo periodo en solo un 0.18 % en este periodo (IMCO, 2015).

Gráfica 15. Participación Porcentual de la Cultura en el PIB Nacional

Fuente: Cuenta satélite de la cultura en México, 2018, INEGI.

Para Nuevo León no se tienen estos datos de participación del sector cultural en el PIB, salvo un estimado de 1.62 % del PIB estatal por gasto y consumos culturales. No obstante, hay otros indicadores que pueden ayudar a entender la situación económica de la cultura en el Estado.

En términos de infraestructura, tópico que representa sobre todo la inversión física en cultura, se puede ver que Nuevo León tiene muy poca infraestructura disponible: apenas 250 espacios, en contraste con 1,560 de la Ciudad de México o 420 de Jalisco (ver gráfica 16). No obstante, hay que entender que no solo es una cuestión de cantidad de infraestructura, sino también de calidad, para poder hablar de la relación entre infraestructura y desarrollo económico (CEPAL, 2004), lo cual representa un reto, ya que no hay información adecuada sobre el estado de la infraestructura cultural.

Gráfica 16. Infraestructura cultural en entidades seleccionadas (excepto bibliotecas, museos y auditorios).

Fuente: Sistema de Información Cultural, 2018, SIC México

Siguiendo con el acervo físico de cultura, se aprecia la desventaja en infraestructura cuando se toman en cuenta los tres tipos de espacios físicos con más unidades en Nuevo León: bibliotecas, museos y auditorios. Se aprecia que en Nuevo León hay muy bajos niveles de infraestructura de este tipo en comparación con otras entidades federativas, pues en bibliotecas ocupa el lugar 16 a nivel nacional, en museos el 20 y en auditorios el 10 (gráfica 17).

Gráfica 17. Museos, bibliotecas y auditorios en estados seleccionados por cada 100,000 habitantes*

*Los estados fueron seleccionados por medio de un promedio entre las tres infraestructuras culturales por cada 100,000 habitantes

Fuente: Sistema de Información Cultural, 2018, SIC México

En términos de cine, otro de los pilares de la industria cultural, se puede apreciar que, aunque Nuevo León es de las primeras entidades con producción de películas y cortometrajes, en realidad la zona metropolitana del Valle de México es la que acapara el mercado y las demás producciones se reparten con porcentajes bajos a lo largo de las otras entidades ( gráfica 18). No obstante, no hay información para comprender la calidad de estos cortometrajes y largometrajes ni si en realidad se consumen.

Gráfica 18. Porcentaje de producción de películas y cortometrajes mexicanos en 2018

Fuente: Imcine, 2018

Otro indicador que nos ayuda a entender el peso de la cultura en la economía es la asistencia de las personas a diferentes sitios y eventos culturales. En este sentido, en Nuevo León una de cada tres personas declara no haber tenido ninguna experiencia cultural. De aquellas que sí han asistido, solo la mitad ha pagado por ingresar a un evento. Esto indica que todavía hay una brecha importante en el acceso a expresiones culturales y que quienes las han experimentado no disfrutan de todos los tipos de expresiones, dándole más peso a unas que otras (gráfica 19).

Gráfica 19. Porcentaje de los habitantes de Nuevo león que al menos en una ocasión asistieron como espectadores a algún evento cultural y Distribución de asistencia por tipo de evento*

Fuente: Estudio de consumo y gasto en cultura en hogares de la zona metropolitana de Monterrey, 2018, Consejo Nuevo León

El gasto en cultura es bajo en el país. En el promedio nacional, apenas el gasto en teatro o conciertos llega al 4.8 % del gasto total, seguido por el gasto en cine (2.7 %) y, en último lugar, la lectura (1.7 %). En Nuevo León, el comportamiento es similar, pero, mientras que en teatro o conciertos y en cine el estado está por encima del promedio nacional, en lectura está por debajo. Al ver entidades como Guerrero que sobresalen en teatro y Veracruz en lectura, se aprecia que Nuevo León está rezagado en varios rubros en cuanto a la importancia que se le da a la cultura en las familias de la entidad (ver gráfica 20).

Gráfica 20. Proporción del gasto* en cine, teatro, conciertos y materiales de lectura

*Solo hogares que registraron un gasto en la categoría correspondiente

Fuente: Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH). 2018, INEGI

Estos indicadores reflejan que en Nuevo León hay una brecha importante en la participación cultural y que se está dando prioridad por parte de la ciudadanía a ciertas actividades, dejando fuera otras como la lectura, o bien, sin invertir en ellas. Esto impacta tanto en la economía como en el componente social del desarrollo sostenible. Esto no quiere decir que no hay interés en la cultura; de hecho, quienes no participan vía gasto en estas actividades pueden valorar en gran medida la existencia de espacios culturales, así como estos pueden tener las capacidades socioculturales que les permiten apreciar cada una de las expresiones (UNESCO, 2009). Sin embargo, existen obstáculos y barreras para que la cultura se viva de forma integral.

Según el Marco de Estadísticas Culturales (MEC) de la UNESCO (2009), existen distintas categorías de barreras para la integralidad de la vivencia cultural: físicas (accesibilidad universal, movilidad, horarios de apertura, etc.), económicas (costos de acceso, gastos en transporte, etc.), psicológicas (depender de alguien para asistir a eventos culturales, sentimientos de distanciamiento cultural, expresiones culturales privativas o que no representan a ciertos grupos, etc.) y sociopolíticas (mala gestión de política pública).

Identificar estas barreras orienta a las instituciones culturales –como museos, bibliotecas o teatros– sobre cómo presentar y comunicar su oferta cultural, así como de qué forma hacerlo (horarios o ubicaciones), inclusive llevándolas a rediseñarla totalmente “con el fin de vincularla con la experiencia humana de una gran cantidad y variedad de individuos” (MEC, 2009). Desafortunadamente, no existe información suficiente para poder evaluar estas barreras en Nuevo León [5].

La caracterización de estas barreras da pie a hablar de ciertos componentes sociales del desarrollo sostenible que permiten entender la dinámica cultural de Nuevo León. En primer lugar, la educación y la formación continua son parte de los derechos culturales al ser entendidos como mecanismos de transmisión de saberes y desarrollo de conocimientos, los cuales constituyen actos culturales (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, 2015). En este sentido, hay factores culturales que inciden en la práctica educativa: la cultura de procedencia, la condición social, de género, competencias, habilidades e intereses (que pueden ser catalizadores o inhibidores). Esto tiene como efecto que las currículas y los centros de aprendizaje tengan que adaptarse a ritmos, estilos, procesos y diferentes motivaciones de aprendizaje (UNESCO, 2008).

De esa misma forma, si se retoma la implicación de la educación en los procesos económicos y principalmente laborales, se puede ver la importancia del sector cultural, principalmente en las industrias creativas y culturales anteriormente descritas. Si desde la escuela se les fomenta y se les enseña a niños, niñas y jóvenes que hay oportunidades de desarrollo en el sector cultural, muchos obstáculos se pudieran revertir en términos de desarrollo social y económico (OEA, s. f.).

Como punto importante, es difícil visualizar indicadores que puedan ayudar a entender la relación entre cultura y educación. Sin embargo, existen algunos componentes de la educación que nos ayudan a entender si las personas tienen o no las competencias necesarias para participar en la cultura de manera pasiva o activa. Una de ellas es el analfabetismo, ya que leer y escribir son componentes esenciales para decodificar o crear mensajes sociales y culturales que posibilitan crear o vivir en una sociedad de manera adecuada (Bhola, 1984).

En Nuevo León, según el INEGI (2015), el 97.4 % de las personas de 15 años y más es alfabeta [6]. Esto no quiere decir que todos reciben las mismas herramientas educativas de manera equitativa. De hecho, como se vio anteriormente, al menos el 10 % de la población en Nuevo León tiene rezago educativo (Coneval, 2018). Por lo tanto, los hábitos de lectura pueden ayudar a entender un poco más la situación. Como se ve en la gráfica 21, al menos un 40 % de la población no acostumbra leer, lo que supone que, aunque son alfabetas, en México hay rezago en términos de hábitos de lectura. De manera más específica, desde 2015 se ha estado bajando la cantidad de personas que acostumbran leer materiales MOLEC [7] o libros (gráfica 22).

Gráfica 21. Proporción de la población alfabeta por sexo y grupos de edad que acostumbra leer.

Fuente: Módulo sobre lectura (MOLEC), 2018, INEGI

Gráfica 22. Porcentaje de la población de 18 años y más de edad alfabeta que lee algún material considerado por MOLEC y porcentaje de la población de 18 años y más alfabeta lectora de libros.

Fuente: Módulo sobre Lectura (MOLEC), 2018, INEGI

Aunque no refleja directamente la relación entre cultura y educación, ayuda a comprender las causas que afectan el papel de la cultura en las aulas o en la vida cotidiana de las personas. Es decir, que los obstáculos educativos hacen que la cultura no se pueda desarrollar adecuadamente.

Otro indicador que ilustra la participación de la población en la cultura es la asistencia a museos. Nuevo León, con 11.2 millones de personas en 46 espacios, registró en 2019 la mayor afluencia a museos después de la Ciudad de México, con 24.2 millones personas en 141 recintos. En ese sentido se puede ver que la mayoría de la población que no asiste a museos (19.5 %) argumenta que es por falta de cultura/educación. Esto último quiere decir que hay un “reconocimiento de distancia cognitiva entre los conocimientos y expectativas que se poseen frente a los valores hegemónicos dominantes” (INEGI, 2018) ( imagen 1).

Imagen 1. Porcentaje de visitantes por entidad de registro según principales tres motivos para no visitar.

Fuente: Estadísticas de Museos, 2018, INEGI

Lo anterior se traduce en que las personas perciben que no tienen la suficiente capacidad de poder ser atraídos con sus conocimientos actuales hacia los espacios culturales o a la apreciación de ciertas expresiones artísticas.

Otro tema importante es el hablar del patrimonio cultural material (tangible) e inmaterial (intangible). El patrimonio es considerado un legado del pasado, que se vive en el presente y que supone su preservación para transmitirlo a las generaciones futuras; constituye una señal de identidad y favorece la cohesión de las comunidades (UNESCO, 2019). El patrimonio material son monumentos y objetos, mientras que lo inmaterial consiste en expresiones como fiestas, conocimientos, técnicas, etc.. La relevancia de estas expresiones radica en su naturaleza histórica y su riqueza en términos de lo que representan para ciertos grupos. Es una herencia que se tiene que salvaguardar (UNESCO, s. f.).

México es reconocido como uno de los países con más herencia cultural al mundo. Tiene 35 sitios culturales y naturales registrados como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO. En cuanto a Nuevo León, el estado es una de las entidades con menos porcentaje de patrimonio cultural de la nación. En cuanto a patrimonio material, la entidad tiene 0.4 sitios/objetivos por cada 100,000 habitantes, mientras que en lo inmaterial apenas y llega a 0.29 (gráficas 23 y 24).

Gráfica 23. Patrimonio cultural por cada 100,000 habitantes*

*Se compone de fototecas, fonotecas, catedrales, patrimonio ferrocarrilero, zonas arqueológicas, patrimonio de la humanidad y declaratorias de la UNESCO. No incluye patrimonio inmaterial.

Gráfica 24. Patrimonio cultural inmaterial por cada 100,000 habitantes*

Fuente: Sistema de Información Cultural, 2018, SIC México

Asimismo, se puede apreciar que Nuevo León, en términos materiales, solamente destaca en su patrimonio ferrocarrilero. Es importante recalcar que el estado tiene una declaratoria de la UNESCO, cosa que no sucede en todas las entidades federativas (gráfica 25). No obstante, en términos inmateriales, Nuevo León está a la par de otros estados en términos parecidos a los 100,000 habitantes, pero cuando se compara con Baja California o Oaxaca, en términos respecto al total o en la cantidad de patrimonio inmaterial, la entidad está muy por debajo (gráfica 26).

Gráfica 25. Número de patrimonios y patrimonio cultural de Nuevo León respecto al total nacional

Fuente: Sistema de Información Cultural, 2018, SIC México

Gráfica 26. Número de patrimonios inmateriales y patrimonio cultural inmaterial de estados seleccionados respecto al total nacional

Fuente: Sistema de Información Cultural, 2018, SIC México

En la misma línea del componente social del desarrollo sostenible, la cultura es indispensable para crear sociedades armoniosas, que desarrollen ciudadanía y que mantengan la paz. La mejor forma en que podemos hacer frente a la violencia es por medio del rechazo a esta y, para que esto suceda, los procesos culturales son imperantes (Palos Rodríguez, s. f.). De allí nace el concepto de cultura de la paz o para la paz, que se centra en los procesos y en los métodos para solucionar los problemas por medio de generar estructuras culturales que lleven a la erradicación de la violencia estructural, así como la violencia directa. De aquí se desprende la idea de la seguridad cultural, que significa que es necesario “reconocer que los seres humanos forman parte de valores que expresan necesidades que trascienden la soberanía; supone garantizar el respeto a la legitimidad simbólica de la historia cultural y al desarrollo coherente y persuasivo de sus manifestaciones de representación” (Gómez, 2008). Es decir, una persona sufre de inseguridad cultural cuando se da una pérdida de expresiones culturales y de la identidad del individuo o comunidad. En otras palabras, si se amenaza la cultura, se afecta el bienestar de las personas y comunidades, ya que se atacan no solo derechos fundamentales, sino que se pone en riesgo la dimensión simbólica de nuestra experiencia (Palos Rodríguez, s. f.).

Desafortunadamente, no hay indicadores que permitan ilustrar este componente en el estado, lo cual no significa que no sea de gran importancia, dada la situación de inseguridad y descomposición social que se viven a nivel nacional y en la entidad, lo que puede ser profundizado en el capítulo de Seguridad y Justicia.

Por último, es importante entender que la cultura juega un papel clave en el entendimiento que tenemos de nuestro medio ambiente y la relación que construimos con él (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, 2015). Esta relación no solo existe en la determinación de cómo la cultura influye en el cuidado y protección del medio ambiente, sino también en que la diversidad cultural y biológica están relacionadas, pues el deterioro del medio ambiente presenta una amenaza a la diversidad cultural (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos & Ayuntamiento de Barcelona, 2004).

No obstante, el diagnóstico de esta relación tiene muchas áreas de oportunidad, debido a que el estado no cuenta con indicadores claros. Con base en esta última aseveración, el principal factor para entender cómo se desarrolla la cultura en Nuevo León es la información, la cual, desafortunadamente, es casi nula. Temas como la cultura y la seguridad, así como la sostenibilidad, son imposibles de evaluar, mientras que los temas donde hay un poco más de información, como educación y economía, siguen teniendo oportunidades para el análisis. Por esta razón, es importante obtener datos confiables y adecuados para poder hacer un diagnóstico más completo. Ejemplos de esto hay muchos, bases metodológicas como las de la UNESCO (2014) o los manuales de propuestas de indicadores para los ODS de la Agenda 21 de la Cultura (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos y Ayuntamiento de Barcelona, 2004) son referentes mundiales que se pudieran utilizar para poder elaborar un diagnóstico más profundo sobre el sector cultural en Nuevo León.

Problemas públicos

A partir de la información presentada en el diagnóstico es relevante señalar que el principal problema en la educación en Nuevo León gira en torno a la calidad educativa, específicamente en términos de relevancia, pertinencia y equidad. Los alumnos que concluyen la educación básica y media superior en el estado no desarrollan las competencias y habilidades que necesitan para alcanzar su máximo potencial y construir un entorno de bienestar o continuar con su educación.

Uno de los grandes retos, de acuerdo a la UNESCO, es reconocer y validar diferentes tipos de aprendizaje, en instituciones, currículas y evaluaciones estandarizadas. Se trata de dar respuesta con acciones no tanto individualizadas, sino con una oferta diversa a las necesidades tanto de las y los alumnos promedio, como de estudiantes y grupos que no han tenido cabida en la lógica de la homogeneidad. Esto facilitará la inclusión y el desarrollo de competencias. “El reconocimiento y la validación del aprendizaje no formal e informal se han tornado un tema de suma importancia a nivel de política educativa internacional (UNESCO, 2008)”.

En cuanto al Arte y la Cultura, queda claro que no hay suficientes datos confiables y actualizados para poder hacer un diagnóstico adecuado, lo cual limita la capacidad de las autoridades y de los diversos actores culturales para poder tomar decisiones correctas. No obstante, en sí mismo esto habla de la baja prioridad que se da al fortalecer la capacidad de las personas para ejercer su derecho a la expresión artística y cultural. Los pocos datos disponibles demuestran que la inversión y la participación de la ciudadanía en el arte y la cultura presentan importantes oportunidades y una tendencia a la baja. Asimismo, se percibe que en Nuevo León hay poca promoción de espacios físicos culturales, principalmente tradicionales.

Además, hay una gran parte de la población del estado que no ha disfrutado de expresiones artísticas y culturales, lo que supone que no todos los neoloneses han podido desarrollar sus capacidades culturales o encontrar espacios de expresión de sus identidades. Esto último se ve claramente cuando se observan las estadísticas del estado en términos de gasto en lectura por cada habitante.

En todo caso, lo que se aprecia es que hay una amplia necesidad por invertir en el sector cultural, principalmente en términos de diversidad. Como bien se expresa en el Informe Mundial de la UNESCO: Invertir en la diversidad cultural y el diálogo intercultural, es necesario “invertir en la diversidad cultural en cuanto dimensión esencial del diálogo intercultural, ya que ello permitirá renovar nuestros enfoques del desarrollo sostenible, garantizar el ejercicio eficaz de las libertades y los derechos humanos universalmente reconocidos y fortalecer la cohesión social y la gobernanza democrática” (UNESCO, 2010).

Aspiración

Nuevo León ofrecerá educación pertinente, de calidad y humanista que servirá de motor de cambio y permitirá que toda la población neoleonesa se supere y alcance plenitud.

Esto se logrará a través de sistemas educativos eficaces e innovadores que fomentan la formación de personas preparadas para la vida laboral y social, así como por el impulso a la cultura y las artes, reconociendo que son elementos clave para la formación de una ciudadanía global que busque el bienestar de la sociedad y la sustentabilidad de su entorno

Objetivos y líneas estratégicas

A partir del análisis del problema público y en concordancia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, el objetivo estratégico de Educación para Nuevo León hacia 2030 es:

Garantizar una educación de calidad para el pleno desarrollo de todas las personas.

Para lograr dicho objetivo, y a partir del análisis del diagnóstico y las metas del ODS 4, Nuevo León debe trabajar en cinco líneas estratégicas:

  1. Asegurar que las niñas, niños y adolescentes adquieran conocimiento y desarrollen competencias necesarias y pertinentes.

De acuerdo con la Comisión Europea, competencia es la “capacidad de una persona para aplicar correctamente los resultados de aprendizaje obtenidos a un contexto concreto (en la educación, el trabajo o el desarrollo personal o profesional). La competencia no se limita a elementos cognitivos (uso de teorías, conceptos o conocimientos tácitos); abarca asimismo aspectos funcionales (capacidades técnicas), cualidades interpersonales (p. e. capacidades sociales u organizativas) y valores éticos.” (Cedefop, 2008).

Las competencias facilitan el atributo de adaptabilidad, que es la capacidad de una organización o de una persona para adaptarse a nuevas tecnologías, nuevas condiciones de mercado y nuevos modelos de trabajo. Indispensable para el aprendizaje y desarrollo continuo a lo largo de la vida, como para el ejercicio de oportunidades y el de una “ciudadanía global en un mundo plural, interdependiente e interconectado” como establece el ODS 4.3.

  1. Asegurar el acceso equitativo a la educación de calidad en los niveles de preescolar, educación básica y educación media superior, con especial énfasis en los grupos prioritarios.

El ODS 4, en su meta 4, propone una mayor ambición al ampliar la perspectiva de cobertura educativa desde la primera infancia hasta la juventud, que permita capacitación técnica y profesional para el empleo. Como se ha mencionado, la inclusión debe ser el principio para reducir las brechas en las desigualdades económicas, de género y de grupos vulnerables como personas con discapacidad o indígenas.

El enfoque de desarrollo de competencias facilita la inclusión, ya que debe contemplar “necesidades de aprendizaje del alumnado que son fruto de su procedencia social y cultural y de sus características individuales en cuanto a motivaciones, capacidades, estilos y ritmos de aprendizaje. Desde esta perspectiva, ya no son los grupos admitidos quienes se tienen que adaptar a la escolarización y enseñanza disponibles, sino que estas se ajustan a las necesidades de cada estudiante, porque todos son diferentes” (UNESCO, 2008).

Para asegurar un acceso equitativo e incluyente, en todos los niveles, las instituciones educativas deben primero identificar las barreras para que los estudiantes puedan tanto acceder como permanecer en la escuela, así como aprender, manifestarse y participar. No todas las barreras son físicas o económicas, las hay también culturales y políticas, así como institucionales y coyunturales. Al reconocer los obstáculos se debe trabajar en eliminarlos, en el mejor de los casos, o minimizarlos, lo cual es una tarea permanente que debe ser parte de la cultura y procesos de las escuelas, para dar respuesta a la diversidad siempre vigente.

  1. Fomentar la corresponsabilidad de los padres y madres en la educación de sus hijas e hijos.

La corresponsabilidad de los padres y madres conlleva acompañar a sus hijos e hijas en su proceso de desarrollo, así como en el establecimiento de estructuras y hábitos que permitan a los niños y niñas fortalecer su autonomía de manera progresiva, además de la práctica de destrezas como individuos responsables. Justo porque el aprendizaje es complejo y las necesidades plurales, particulares a cada individuo, los padres y madres pueden apoyar en diversificar y flexibilizar la currícula escolar en casa, y en las diversas experiencias sociales y de esparcimiento, como en su participación en el arte y la cultura.

Una comunicación permanente y efectiva permite tener una mejor comprensión de lo que viven sus hijos e hijas y tener un rol activo y eficiente en su desarrollo integral como personas, construyendo en conjunto un ambiente protector. Es un derecho y una responsabilidad para con los hijos e hijas, y también para con la comunidad. Como parte de esta existe un deber en el involucramiento activo de las decisiones escolares y acciones correspondientes; después de la casa es un núcleo de ejercicio participativo y de responsabilidad cívica.

El ejercicio de trabajar con otros, construyendo un bien común, permite crear cohesión social basada en la responsabilidad, participación, diálogo y respeto; ejemplos y experiencias vivenciales para la educación para la paz y la ciudadanía en los niños, niñas y jóvenes.

  1. Fomentar el desarrollo permanente de las capacidades y competencias del cuerpo docente.

En nuestra Constitución está el reconocimiento a las maestras y los maestros como agentes fundamentales del proceso educativo. Asimismo, la meta 4.c de los ODS busca aumentar la oferta de docentes calificados, por lo que es importante que estos tengan acceso a un sistema integral de formación, capacitación y de actualización para cumplir su propósito y el del sistema educativo nacional.

Los maestros son los principales guías en la educación formal por contacto directo y diario, y va mucho más que de proveedor de información, es el acompañante de la formación intelectual y personal de los y las estudiantes. Desarrolla el intelecto, las competencias y también las habilidades de interrelación con los otros y el ambiente basados en la inclusión y el respeto.

A su vez, cada maestro y maestra deben ser acompañados por la institución educativa en su desarrollo y adaptación continua a una realidad cambiante y siempre dinámica. Se trata de conocimiento, pero también de competencias y habilidades que permitan ser mejor instrumento de enseñanza y guía.

  1. Asegurar que las escuelas cuenten con la infraestructura y equipamiento necesarios.

Un ambiente seguro y propicio también es fundamental para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Contar con buena infraestructura en las escuelas, como edificios, servicios, muebles, equipos técnicos, materiales, entre otros, además de la currícula, es determinante para el óptimo proceso de enseñanza-aprendizaje.

La inversión en infraestructura escolar es relevante para proporcionar a los y las estudiantes bienestar y mejorar su rendimiento. Contar en buen estado con lo necesario permite otorgar a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes espacios dignos y equitativos, donde no exista diferencia y marginación entre sectores, prioritariamente de escasos recursos. Toda la comunidad escolar, estudiantes, docentes, administrativos, padres y comunidad en general tienen el derecho de contar con espacios seguros y que les faciliten desempeñarse e inspirarse para desarrollar su potencial.

Existen diversos componentes para considerar una infraestructura educativa de calidad, de acuerdo con el extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación: seguridad física (daño estructural y estructura atípica), servicios básicos (agua, energía eléctrica y drenaje en la localidad, baños o letrinas y bebederos), accesibilidad (accesibilidad), comunicación e Internet (telefonía e Internet), espacios educativos (taller de cómputo o aula de medios, biblioteca y canchas deportivas), mobiliario (mobiliario básico), espacios múltiples (plaza cívica y áreas verdes) y espacios administrativos (oficina administrativa).

A partir del análisis del problema público y en concordancia con las bases establecidas por la UNESCO y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el objetivo estratégico de Arte y Cultura para Nuevo León hacia 2030 es:

Garantizar el ejercicio de los derechos culturales para todas las personas.

Para lograr este objetivo estratégico, Nuevo León debe de enfocarse en tres líneas estratégicas fundamentales:

  1. Facilitar un entorno propicio e inclusivo para la labor, innovación y creación artística y cultural.

Como se puede ver en otros capítulos del Plan Estratégico, la inclusión de todas y cada una de las personas en Nuevo León, sin distinción por su origen étnico o nacional, sexo, género, edad, discapacidad, condición social o económica, condición de salud, orientación sexual, o cualquier otra característica personal, así como sus prácticas y expresiones culturales, deben de ser respetadas, así como promovidas y permitir que toda persona pueda gozar de su cultura en toda su capacidad. Además, se debe de buscar invertir en las industrias culturales y en todo espacio de creación artística para exponenciar la creación y transmisión de cultura.

  1. Preservar y difundir el patrimonio cultural tangible e intangible.

La historia de Nuevo León emana de una inmensa cantidad de expresiones culturales, tanto tangibles como intangibles. Cada una de estas debe de ser protegida a toda costa, ya que la pérdida de estos componentes, supone una pérdida de identidad neolonesa, lo que provoca pérdida del sentido de pertenencia al estado y sus costumbres. Es labor del Estado proteger este patrimonio y hacer cumplir los estatutos nacionales e internacionales que dan valor a nuestro patrimonio.

  1. Invertir en formas de participación artística y cultural para todas las personas.

Invertir no solo es una cuestión de recursos y capital en términos de cultura, es un tema de poder garantizar el ejercicio de los derechos culturales para todas las personas por medio de catalizar las expresiones culturales en todo el entorno social. Esto es esencial para el bienestar y, por ende, la cohesión social en las comunidades. Además, esto hace que otros derechos, como los económicos y sociales, puedan ser disfrutados con libertad. Esto último es de especial importancia, ya que, al promover estos derechos, se fomenta la expresión de las identidades culturales, el respeto a las diferencias y se impulsa un desarrollo sostenible.

Notas al pie

[1] Artículo 3: “Toda persona tiene derecho a la educación. El Estado -Federación, Estados, Ciudad de México y Municipios- impartirá y garantizará la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior. ... jóvenes en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos”.

[2] La tasa de abandono es una estimación de la proporción de estudiantes que abandonan sus estudios entre dos ciclos escolares consecutivos (INEE, 2020). Una tasa negativa significa que, más que abandono, llegan alumnos adicionales a los matriculados en años anteriores. Una de las razones por las cuales esto puede ocurrir es por la recepción de migrantes nacionales.

[3] El sector de la cultura, que abarca el patrimonio cultural, las industrias creativas y culturales, el turismo cultural y la infraestructura cultural, genera importantes beneficios económicos, como la creación de empleo.

[4] Las industrias creativas, también llamadas economía naranja y economía creativa, son todas aquellas actividades que tienen su origen en la creatividad e innovación, que usan el talento y las habilidades creativas con fines comerciales por medio de la producción de bienes y servicios, y que, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad A. C. y otras fuentes, su impacto en la economía es medible por la creación de obra protegida por derechos de autor o propiedad intelectual.

[5] Algunas barreras físicas pueden ser observadas en el capítulo de Desarrollo Sustentable.

[6] De cada 100 personas de 15 y más años de edad sabe leer y escribir un recado.

[7] Los materiales de lectura considerados por MOLEC son: libros, revistas, periódicos, historietas y páginas de internet, foros o blogs.

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Comments
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Sindy Gonzalez:

Una duda general ¿El plan en materia de educación contempla el incremento en la demanda de los servicios educativos que se están dando por el incremento de la migración? Otra duda ¿Hay indicadores y metas claves para la líneas de acción? La aspiración me parece muy bien, pero es ideal poder tener métricas que nos permitan medir el progreso.

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Sindy Gonzalez:

la calidad en educación inicial es importante que se considere que se mide de manera diferente (de procesos y estructural)

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Sindy Gonzalez:

espacios para juego o esparcimiento

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Sindy Gonzalez:

Importante considerar a los cuidadores, educadores o docentes que estén trabajando en educación inicial en este objetivo también. Las interacciones de calidad entre los niños y sus padres, cuidadores o docentes es clave en el desarrollo de la primera infancia.

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Sindy Gonzalez:

considerar las escuelas de educación inicial o los Centros de Atención Infantil (CAI)

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Sindy Gonzalez:

además de cobertura es importante considerar los aspectos de calidad

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Sindy Gonzalez:

agregaría desde el título el tema de educación inicial (0 a 3) porque es por mandato constitucional.

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Sindy Gonzalez:

empezando por la educación inicial (0 a 5) donde se establecen las bases del desarrollo futuro de los niños

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Sindy Gonzalez:

excelente idea que el tema del arte se incluya desde los preescolares

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Sindy Gonzalez:

La inversión en primera infancia también ha demostrado menores índices delictivos cuando son adultos… Una de las externlidades negativas de la pandemia ha sido el incremento en la violencia

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Sindy Gonzalez:

en la infancia también se establecen bases culturales relacionadas con medio ambiente y cuidado del agua

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Sindy Gonzalez:

incluso desde la primera infancia

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Sindy Gonzalez:

En el caso de educación inicial o educación durante los primeros 5 años de vida, el BID tiene varios estudios y herramientas para su medición (calidad de proceso y estructural). La calidad de las interacciones en los primeros años de vida son cruciales para su desarrollo futuro y es importante considerarlo en los planes.

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Sindy Gonzalez:

Se ha considerado el tema del acceso a educación inicial? la infraestructura y presupuesto que se requiere?

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Sindy Gonzalez:

¿Se cuenta con estadísticas sobre educación inicial? La educación inicial y preescolar son claves para que los niños lleguen con bases sólidas del desarrollo integral para continuar sus estudios