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Cómo Vamos, Nuevo León

Published onOct 13, 2020
Cómo Vamos, Nuevo León

El esfuerzo que involucra a muchas y muchos ciudadanos -y se materializa en el Plan Estratégico de Nuevo León- se ha convertido en un distintivo para el estado, reconocido nacionalmente y un referente de lo que una planeación emanada de la sociedad puede poner sobre la mesa en la agenda de gobierno.

Como todo instrumento de planeación, sin embargo, también enfrenta limitaciones en la práctica. Dichos obstáculos, impiden que su impacto sea el esperado por quienes, desde la sociedad, esperarían encontrar en el Plan un catalizador para una acción de gobierno más efectiva y una política pública basada en la atención a los problemas centrales. La revisión del Plan presenta una buena oportunidad para articular algunas de esas demandas. Si bien es una innovación pública en su concepción y mecanismo de seguimiento, aún tiene la posibilidad de convertirse en un referente de mayor alcance como guía de la acción de gobierno. Cómo Vamos, Nuevo León propone tres ideas centrales en este sentido:

1. Sentar las bases para una democracia participativa. El Plan puede establecer las bases a partir de las cuales se pueda dar seguimiento al ejercicio de una democracia participativa a nivel estatal. Los principios de transparencia y rendición de cuentas -tal como están planteados - son limitados para avanzar en la verdadera construcción de un gobierno abierto y de una verdadera visión colectiva sobre el estado y sus principales retos. Dentro de los mecanismos que explícitamente puede establecer como líneas de acción, se encuentran el consultar decisiones de gobierno, permitir una participación efectiva en diferentes instancias públicas y hacer ejercicio de transparencia proactiva, entre otros.
2. Fortalecer agendas locales. El Plan puede pensar también en un proceso de articulación en dos direcciones: no únicamente en cómo facilitar insumos al sector social sino cómo mejorar o profundizar sus líneas estratégicas a partir de agendas en curso por diferentes organizaciones, colectivos o comunidades. En ese sentido, se puede conceptualizar incluso de una forma más robusta el alcance y dirección del documento.

3. Priorizar el uso de datos y la calidad de información como criterio central de la toma de decisiones en la Administración Pública Estatal. El Plan puede anteponer, como principio, la generación de información de calidad como una característica esencial de la apertura de gobierno y, en consecuencia, como instrumento de seguimiento del propio Plan. De lo contrario (y como ha sucedido hasta ahora) la calidad entre cada capítulo varía según la información generada o abierta por cada Secretaría y hace de ejercicios de seguimiento, una tarea que no favorece la adecuada rendición de cuentas y exigencia ciudadana. Sin una política de datos abiertos, siempre la rendición de cuentas estará por debajo de los estándares que debieran lograrse. En un estado ideal (al que, desde nuestra perspectiva, debería aspirarse) el gobierno no “genera” información para actualizar el seguimiento del plan: esta es pública, se actualiza de forma periódica y cualquiera puede conocer el “estatus” de avance en cualquier momento del año.

Para que el Plan sea un instrumento exitoso, la participación de diferentes sectores sociales no solo es importante sino necesaria. Por esa razón la oportunidad que se abre con el proceso de revisión es a la vez oportuna y trascendente.

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