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Salud

BORRADOR DEL PLAN ESTRATÉGICO 2030 DE NUEVO LEÓN – REVISIÓN 2019-2020

Published onSep 22, 2020
Salud
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BORRADOR DEL PLAN ESTRATÉGICO 2030 DE NUEVO LEÓN – REVISIÓN 2019-2020


Salud

La Organización Mundial de la Salud define a la salud como un "estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de enfermedades”, por lo que abarca el acceso a los servicios de atención, así como el aseguramiento de una serie de factores determinantes sociales como el acceso la vivienda, el acceso a agua limpia potable y a condiciones sanitarias adecuadas, condiciones de trabajo seguras y sanas y un medio ambiente sano. La salud es un derecho humano que permite el ejercicio de otros derechos.

Además de estos elementos, hay otros determinantes de la salud de la persona como los factores genéticos, las propensiones individuales a alguna afección y la adopción de estilos de vida poco saludables o arriesgados. Por lo tanto, la promoción de hábitos saludables debe ser un aspecto central de las políticas públicas del Estado, con una gobernanza clara y con prioridad en la atención de un estado de salud integral en las personas, y en disminuir los factores de riesgo para padecer enfermedades o lesiones. La obligación del Estado para garantizar el derecho a la salud está expresada como asegurar una “gama de facilidades, bienes, servicios y condiciones necesarias para alcanzar el más alto nivel posible de salud” (Consejo Económico y Social, 2000). Dicha obligación abarca los siguientes elementos esenciales e interrelacionados:

  • Disponibilidad: número suficiente de establecimientos, bienes y servicios públicos sanitarios y centros de atención, así como de programas.

  • Accesibilidad: brindar acceso a la salud a todas las personas, libre de discriminación, con alcance geográfico y físico, asequible, y con información suficiente.

  • Aceptabilidad: respetar la ética médica y proveer servicios que respondan a las necesidades específicas de las personas.

  • Calidad: contar con estándares mínimos desde el punto de vista científico, personal médico capacitado, infraestructura y equipo suficiente y en buen estado (Consejo Económico y Social, 2000).


Para mayor claridad sobre el enfoque y contexto del capítulo, te recordamos que también puedes revisar la Introducción general, Marco conceptual, Principios, Marco demográfico de Nuevo León y la Alineación con la Agenda 2030.

Diagnóstico

A continuación, se presentan algunos de los factores sociales e individuales que ilustran el estado de bienestar de la población, así como indicadores que explican la capacidad que tienen los servicios de salud en la entidad para atender las necesidades en términos de disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad. El diagnóstico nos permite identificar los factores de riesgo recurrentes y relevantes entre la población de Nuevo León, aquellos que aumentan la probabilidad de padecer alguna enfermedad o que pudieran evitarse.

La esperanza de vida en Nuevo León es un poco más alta que el promedio nacional, tanto para mujeres como para hombres, y ambas se han mantenido más o menos estables en los últimos veinte años (gráfica 1). A pesar de que Nuevo León tiene promedios más altos, con 79 años para mujeres y 72.9 para hombres, todavía se encuentra por debajo del promedio de esperanza de vida al nacer de los países de la OCDE, de 78 años para hombres y 83.3 años para mujeres (OCDE, 2019).


Gráfica 1. Esperanza de vida al nacer por sexo (2000-2020)

Fuente: Proyecciones de la población 2010-2050, Conapo

Por su parte, la tasa global de fecundidad ha disminuido en el tiempo y es ligeramente menor que la media nacional (gráfica 2), lo cual muestra que las mujeres en la entidad cada vez tienen menos descendencia. Estos dos indicadores demuestran una tendencia de envejecimiento entre la población de Nuevo León, con personas que cada día viven más años y una tasa de fecundidad menor.


Gráfica 2. Tasa global de fecundidad

Fuente: Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica y Encuesta Intercensal 2015, INEGI

La tasa de fecundidad por cada 1,000 mujeres de 15 a 19 años también es menor que la media nacional y ha disminuido en el tiempo. El porcentaje de nacimientos registrados de madres menores a 20 años también ha disminuido entre 2012 y 2018 dos puntos porcentuales y, durante este periodo, se ha mantenido por debajo de la media nacional (gráfica 3).


Gráfica 3. Porcentaje de nacimientos registrados de madres menores a 20 años (2010-2018)

Fuente: Estadísticas de Natalidad, INEGI, 2018

Sin embargo, las madres menores de 20 años se enfrentan a retos de salud durante el embarazo, así como a obstáculos sociales y económicos durante y después. Por lo tanto, el sano y responsable ejercicio de la sexualidad es relevante para que las personas vivan una vida plena, para planificar su familia de acuerdo con su estilo de vida y para prevenir enfermedades de transmisión sexual, como se analizará más adelante.

En cuanto al número de defunciones de mujeres mientras se encuentren embarazadas o dentro de los 42 días siguientes a la terminación del embarazo, ya sea por cualquier causa relacionada con o agravada por el embarazo, es menor al promedio nacional, pero ha aumentado ocho puntos porcentuales en los últimos seis años, mientras que la tendencia nacional ha sido a la baja (gráfica 4). Este aumento es una importante alarma para los servicios de salud, los cuales deben garantizar la atención adecuada durante y después del embarazo, así como partos seguros para todas las mujeres.


Gráfica 4. Mortalidad materna, nacional y para Nuevo León (2000–2018)

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2018

Por otra parte, la pronta atención a mujeres embarazadas también contribuye a disminuir los riesgos durante el parto y las posibles complicaciones con los recién nacidos. En Nuevo León, 79 % de las mujeres reciben atención en el primer trimestre del embarazo, porcentaje mayor a la media nacional (gráfica 5). Sin embargo, los datos indican que, desde 2014, la cobertura solo ha aumentado dos puntos porcentuales.


Gráfica 5. Proporción de mujeres que tuvieron su primera atención en el primer trimestre de embarazo (2010–2016)

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2018

El número de defunciones de menores de cinco años por cada 1,000 habitantes es menor en Nuevo León que el promedio nacional, pero se observa un ligero aumento en los últimos tres años (gráfica 6), particularmente se observa un incremento en las defunciones de menores de un año en ese periodo.


Gráfica 6. Número de defunciones de niños menores de 5 años por cada 1,000 nacidos vivos, nacional y Nuevo León

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2018

La prevalencia de mortalidad en niños y niñas menores de cinco años ha disminuido a lo largo de la historia en México, porque se cuenta desde 1991 con un programa de vacunación universal que ha logrado altas tasas de cobertura (gráfica 7), erradicando enfermedades como la poliomielitis y la difteria y controlando un sinnúmero más (Hérnandez-Ávila, et al., 2020). El esquema básico de vacunación antes del año de edad es determinante para disminuir la mortalidad de niños y niñas menores de cinco años. Sin embargo, también sería importante analizar la proporción de niños y de niñas que continúan con su esquema básico de vacunación después del primer año de vida.


Gráfica 7. Cobertura del esquema completo de vacunación en niños de un año

Fuente: Secretaría de Salud, 2018.

Otra estrategia para cuidar la salud de los niños y las niñas es el tamiz neonatal, una prueba de laboratorio que permite identificar enfermedades antes de que se manifiesten en recién nacidos para proporcionar tratamiento adecuado y prevenir consecuencias graves. Nuevo León tiene una proporción de niños con tamizaje menor a la media nacional, a pesar de que el porcentaje ha ido en aumento (gráfica 8).


Gráfica 8. Proporción de niños y niñas con tamizaje

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2019

Estos datos ilustran el panorama de fecundidad y esperanza de vida en el estado. Una mayor esperanza de vida y una menor tasa de fecundidad, en general, indican una población de edad mayor, por lo que es relevante analizar las enfermedades relacionadas con una mayor esperanza de vida, las crónico-degenerativas, que pueden afectar el bienestar de la población adulta mayor. Sin embargo, antes de analizar la prevalencia de dichas enfermedades, es importante también considerar otro tipo de factores de riesgo relacionados con el estilo de vida de la población en el estado, como son el tabaquismo, alcoholismo y la prevalencia de sobrepeso y obesidad, así como prácticas sexuales no responsables.

El porcentaje de población adulta que consume alcohol de manera regular (diaria o semanalmente) en el estado ha incrementado tres puntos porcentuales, aunque ha pasado del segundo estado con mayor consumo en 2012 a la décima posición en 2018. Por su parte, el porcentaje de personas adultas que consumen tabaco de forma regular ha disminuido entre 2012 y 2018, sin embargo, el porcentaje en Nuevo León sigue siendo mayor a la media nacional, con 20 % de la población, a comparación de 15 % a nivel nacional (gráfica 9).


Gráfica 9. Porcentaje de la población de 20 años y más con alcoholismo o tabaquismo

Fuente: Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), 2012 y 2018, INEGI

La población de adolescentes que consume alcohol de manera regular también es superior a la media nacional y se ha duplicado en los últimos seis años (gráfica 10). El abuso en el consumo de alcohol y su dependencia pueden provocar algunas enfermedades no transmisibles, como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares e incluso trastornos mentales y de comportamiento (OMS, 2018). Mientras tanto, el porcentaje de adolescentes que fuman tabaco a nivel nacional ha disminuido cuatro puntos porcentuales entre 2012 y 2018, pero en Nuevo León se ha mantenido sin cambios. El tabaquismo es un factor de riesgo para enfermedades, como las respiratorias, neoplasia, cardiovasculares y cerebrovasculares, por mencionar algunas.


Gráfica 10. Porcentaje de la población de 10 a 19 años con alcoholismo o tabaquismo

Fuente: Ensanut, 2012 y 2018, INEGI

En términos de factores de riesgo relacionados a la nutrición y escasa actividad física, la población mayor a 20 años en Nuevo León presenta una prevalencia de obesidad y sobrepeso en personas adultas por debajo del promedio nacional, habiendo disminuido 0.7 % entre 2012 y 2018. Al analizar por separado el sobrepeso de la obesidad (gráfica 11), el porcentaje de quienes presentan esta última supera al promedio nacional y ha aumentado en dos puntos en ese periodo. En contraste, la población con sobrepeso disminuyó porcentualmente tres puntos entre 2012 y 2018.). Estos factores de riesgo, derivados de estilos de vida no saludables, están directamente relacionados con la adquisición de enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes y las enfermedades del corazón (OMS, 2013).


Gráfica 11. Desglose del porcentaje de población de 20 años y más con sobrepeso u obesidad

Fuente: Ensanut, 2012 y 2018, INEGI

Entre las y los niños, la prevalencia de sobrepeso y obesidad es mucho mayor al promedio nacional y ha aumentado casi nueve puntos porcentuales entre 2012 y 2018. Al separar entre sobrepeso y obesidad, el porcentaje de la población entre 5 y 11 años que presenta sobrepeso ha disminuido dos puntos porcentuales entre estos años, pero la población que presenta obesidad ha aumentado en más de 10 puntos (gráfica 12). Este panorama resulta preocupante porque pone en riesgo la salud de los y las niñas en el largo plazo, tanto física como mentalmente. Las niñas y los niños con sobrepeso y obesidad tienen más probabilidades de continuar con esas características en la edad adulta y pueden padecer enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares a temprana edad (OMS, 2020).


Gráfica 12. Desglose del porcentaje de población entre 5 y 11 años con sobrepeso u obesidad

Fuente: Ensanut, 2012 y 2018, INEGI

En cuanto al ejercicio de la sexualidad responsable, la prevalencia del uso de anticonceptivos en mujeres en edad fértil ha ido disminuyendo, así como lo ha hecho la participación de los hombres en el uso de anticonceptivos entre 2009 y 2018 (gráfica 13). Esto apunta a una mayor responsabilización de la mujer en el uso de anticonceptivos. Entre las personas jóvenes sexualmente activas, una quinta parte del total, la prevalencia del uso de anticonceptivos es mayor, ya que el 80 % utiliza algún medio anticonceptivo (Ensanut, 2018).


Gráfica 13. Prevalencia del uso de anticonceptivos en mujeres unidas en edad fértil

Fuente: Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, 2009, 2014 y 2018, INEGI

Como se mencionó, es importante identificar las enfermedades crónicas que más afectan a la población. Las principales causas de defunción en Nuevo León están relacionadas con las enfermedades del corazón, los tumores malignos y la diabetes mellitus (gráfica 14), que a continuación se verán a detalle.


Gráfica 14. Principales causas de defunción en Nuevo León, 2018

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2018

La tasa de mortalidad por enfermedades del corazón ha aumentado en los últimos nueve años (gráfica 15) e, incluso, es un poco mayor al promedio nacional. Algunos factores de riesgo son la mala alimentación, escasa activación física, consumo de tabaco, estrés, entre otros, que se pueden evitar o controlar.


Gráfica 15. Mortalidad por enfermedades del corazón por cada 100,000 habitantes, 2000-2019

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2019

En Nuevo León hay ciertos tipos de cáncer y tumores que, aunque no están relacionados con estilos de vida poco saludables, afectan la calidad de vida de las personas, representan una importante proporción de las causas de defunción y significan una importante inversión del sistema de salud para su atención. Ejemplo de esto son el cáncer cervicouterino y el cáncer de mama. La mortalidad por cáncer cervicouterino ha disminuido a nivel nacional y en Nuevo León en los últimos nueve años. La tasa estatal es inferior al promedio nacional, siendo en 2019 uno de los 10 estados más bajos (gráfica 16). Sin embargo, la tasa de mortalidad por cáncer de mama en el estado ha aumentado en los últimos 20 años al menos cinco puntos porcentuales y está por encima del promedio nacional (gráfica 17). En 2019, Nuevo León estuvo entre los 10 estados con mayor tasa de mortalidad por esta enfermedad, lo cual demuestra la necesidad de trabajar en su detección y atención temprana.


Gráfica 16. Mortalidad por cáncer cervicouterino por cada 100,000 mujeres de 25 años o más, 2010-2020

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2019


Gráfica 17. Mortalidad por cáncer de mama por cada 100,000 mujeres de 25 años o más, 2000-2019

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2019

La tasa de mortalidad por diabetes en Nuevo León es menor a la tasa nacional; sin embargo, ha incrementado de manera importante en los últimos 20 años (gráfica 18). La mortalidad por diabetes en el estado es mayor en hombres que en mujeres, lo cual puede significar una mayor incidencia de la enfermedad en este grupo poblacional o puede ilustrar deficiencias en la atención a las personas con dicho padecimiento. Además, hay otras entidades cuyas tasas son menores a las de Nuevo León, como Querétaro, Sinaloa, Sonora, Quintana Roo, Aguascalientes y Baja California Sur.


Gráfica 18. Mortalidad por diabetes mellitus por cada 100,000 habitantes, 2000-2019

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2019

Las causas de defunción revisadas están relacionadas con enfermedades crónicas, las cuales presentan retos importantes para el sistema de salud en términos de cobertura, recursos e infraestructura. En términos de acceso, 12.96 % de la población no tiene acceso a los servicios de salud. Dicho porcentaje ha bajado en los últimos ocho años, al igual que el promedio nacional (gráfica 19). Sin embargo, en 2018 había 11 estados con menor porcentaje de la población con esta carencia.


Gráfica 19. Porcentaje de la población con carencia por acceso a los servicios de salud entre 2010 y 2019 nacional y para Nuevo León

Fuente: Coneval, 2018

El gasto público [1] en salud ha aumentado en los últimos años, pero también lo ha hecho el gasto de bolsillo de los hogares (gráfica 20). Sin embargo, el gasto de bolsillo de los hogares ha disminuido en términos de proporción al gasto total en salud [2] de 55 % a 41.4 % entre 2003 y 2018, lo cual coincide con la puesta en marcha del Seguro Popular, que inició operaciones en 2004. Estos números, aunque alentadores en términos de la tendencia, ilustran grandes retos para el sector salud, ya que el acceso todavía no está garantizado para todas las personas y es una fuente de vulnerabilidad para muchas familias. Además, el gasto público en salud estatal como porcentaje del PIB [3] es de 1.6 %, por debajo de la media nacional (2.8 %) y todavía muy lejos del promedio de la OCDE (6.6 %).


Gráfica 20. Gasto público y gasto de bolsillo de los hogares en salud en Nuevo León, 2003-2018

Fuente: Base de datos del Subsistema de Información de Salud, 2018

En términos de infraestructura y recursos, Nuevo León cuenta con 2.52 camas por cada 1,000 habitantes, por debajo del promedio nacional (2.69 %) y casi una cuarta parte del promedio de los países de la OCDE.

Para la oportuna atención a las personas, no bastan los recursos materiales, pues las y los profesionales de la salud son imprescindibles para la prestación de servicios oportunos y de calidad. Por lo tanto, es importante analizar la proporción de profesionales de la salud en el estado. La tasa de personal de enfermería en Nuevo León se ha mantenido estable en los últimos seis años, viéndose un ligero incremento en la de personal médico. Aunque la tasa de personal médico es un poco superior a la media nacional, todavía está muy lejos del promedio de los países de la OCDE (gráfica 21). Estas tasas representan un importante reto al acceso efectivo de las personas a la atención médica, ya que no se cuenta con los recursos físicos y humanos suficientes para cubrir las necesidades de la población.


Gráfica 21. Personal de enfermería y medicina por cada 1,000 habitantes, 2012 y 2018

Fuente: Cálculo propio con datos del Subsistema de Información de Salud y OCDE, 2012 y 2018 y proyecciones de población de Conapo 2010-2050.

Problema público

La esperanza de vida en Nuevo León es cada vez mayor; sin embargo, la prevalencia de enfermedades crónicas limita la calidad de vida de las personas adultas mayores. Estas enfermedades requieren acceso a servicios de calidad y especializados para atenderles y de la detección y diagnóstico temprano para reducir sus posibles consecuencias para la salud de las personas.

Además, algunas de estas enfermedades están relacionadas, en parte, con hábitos no saludables como el consumo de alcohol y tabaco o tener una alimentación poco saludable, aunado a la escasa actividad física. Por lo tanto, es importante impulsar un entorno social saludable que facilite el autocuidado y el estilo de vida saludable.

La promoción de la salud consiste en proporcionar a las personas los medios necesarios para mejorar su salud y control sobre ella. La salud debe ser, más allá de un objetivo, un estado cotidiano de bienestar físico y mental, para las personas y las comunidades. Las principales causas de defunción en el estado están relacionadas con enfermedades que pueden prevenirse con un estilo de vida saludable y con la detección y diagnóstico tempranos. Además, atenderlas a tiempo significa reducir costos individuales y colectivos para la atención a la salud que para algunas familias pueden significar la profundización de su vulnerabilidad o incluso, caer en situación de pobreza.

Aspiración

Nuevo León incrementará su esperanza de vida saludable, que significa que las personas no solamente vivan más, sino mejor, con menor posibilidad de enfermarse o de desarrollar alguna discapacidad relacionada con padecimientos o accidentes.

Son diversos factores los que inciden en la salud de la población, siendo relevante tanto la accesibilidad a servicios médicos como los hábitos de conducta y contexto en el cual se vive. A partir de esta aspiración, entendemos la esperanza de vida saludable como el nivel de salud de la población en términos de prevalencia y severidad de los diferentes estados de salud y no solo en términos de mortalidad.

Objetivos estratégicos y líneas estratégicas

Se definieron dos objetivos, uno relacionado con la provisión y acceso a servicios de salud de calidad y otro con la promoción de una vida saludable entre los y las habitantes de Nuevo León, con orientación a la prevención de enfermedades. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 establece que garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades es un elemento fundamental para el desarrollo sostenible.

En particular, la meta 3.8 establece que los países deben “lograr la cobertura sanitaria universal, en particular la protección contra los riesgos financieros, el acceso a servicios de salud esenciales de calidad y el acceso a medicamentos y vacunas seguros, eficaces, asequibles y de calidad para todos”. En línea con esta meta, el primer objetivo para el tema de salud es:

Asegurar a las personas acceso a servicios de salud asequibles, oportunos y de calidad.

Para asegurar su cumplimiento, este objetivo cuenta con cuatro líneas estratégicas:

  1. Contar con infraestructura y servicios suficientes y accesibles para todas las personas.

La salud se debe centrar en la equidad sanitaria, y para poder asegurar el acceso a la salud de manera asequible y oportuna es importante contar con la infraestructura y servicios suficientes y accesibles para toda la población, tanto en las zonas rurales y urbanas, como para personas con diferentes niveles de ingreso, características personales e identidades. Es importante reducir las diferencias y asegurar la igualdad de oportunidades, medios e información para que toda la población pueda desarrollar su salud potencial, derecho fundamental para la calidad de vida.

  1. Asegurar la calidad en los servicios de salud de acuerdo con las necesidades específicas de cada persona.

Los servicios de salud deben contar con los mismos niveles de calidad sin importar el tipo de servicio, público o privado, o el nivel de atención, general o de especialidad. Incluso, deben brindar atención para cubrir las necesidades de cada persona, no solo por el padecimiento particular, sino la forma de manifestarlo en términos de edad, género, grupo étnico, discapacidad, orientación sexual, entre otras características personales. Por eso la suficiencia y preparación de profesionales de la salud es muy relevante, así como los protocolos de atención para todas las personas.

  1. Promover la atención plena en salud materna y el desarrollo integral de la primera infancia.

La meta 3.1 de los ODS establece la necesidad de reducir la tasa de mortalidad materna, que tiene gran impacto social en su afectación al núcleo familiar y al ser un sector en edad productiva. Y la meta 3.2 señala la necesidad de poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y niños menores de cinco años. Por lo tanto, es de vital importancia proveer los servicios necesarios para las mujeres embarazadas, el buen desarrollo del bebé, así como asegurar partos seguros. Hay que prestar especial atención a la salud integral entre los cero y cinco años, ya que la primera infancia es una etapa determinante para el adecuado desarrollo y formación de habilidades motoras, cognitivas, lingüísticas, entre otros, que definirán destrezas y capacidades durante toda la vida de las personas.

  1. Facilitar la detección y diagnóstico oportunos, principalmente en las condiciones de salud prioritarias.

La meta 3.4 de los ODS establece “reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar”. Por lo tanto, para una adecuada atención es importante fortalecer la detección y diagnóstico oportunos que permitan a las personas acceder a tratamientos que sean efectivos y eficientes en términos de los recursos y servicios que requieren del sistema de salud. Esto es principalmente relevante en las condiciones sanitarias prioritarias, que son aquellas que provocan el mayor número de muertes en el estado: la diabetes, tumores malignos y las enfermedades del corazón.

Para fomentar el bienestar, como lo establece el ODS 3, es necesario promover la salud también a través del autocuidado entre las personas, e impulsar un estilo de vida saludable que evite o disminuya los riesgos de desarrollar o transmitir enfermedades y que incremente los buenos hábitos y la calidad de vida, ya que “la salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana, en los centros de enseñanza, de trabajo y de recreo. La salud es el resultado de los cuidados que uno se dispensa a sí mismo y a los demás, de la capacidad de tomar decisiones y controlar la vida propia y de asegurar que la sociedad en que uno vive ofrezca a todos sus miembros la posibilidad de gozar de un buen estado de salud” (Carta de Ottawa, 1988). Por ello, el segundo objetivo para este tema es:

Impulsar un entorno social donde haya oportunidades y medios para vivir una vida saludable.

Para asegurar su cumplimiento, este objetivo cuenta con tres líneas estratégicas:

  1. Promover un estilo de vida saludable que facilite el autocuidado.

En esta línea estratégica es relevante mencionar que la salud es una responsabilidad compartida entre las personas, distintos sectores de la sociedad y el Estado. Para alcanzar una salud plena es imperante que las personas tengan la capacidad de asumir el control de todo lo que determina su estado de salud, para lo cual se requiere tener información, conocimientos y aptitudes que posibiliten la capacidad de tomar decisiones y llevar a cabo acciones correctas, y que a su vez permita a la población demandar mejoras.

La salud tiene dimensiones personal, social e institucional. Por lo tanto, es importante que el Estado facilite las condiciones para que las personas puedan y decidan cuidar su salud, y fortalezcan los factores protectores para el bienestar, considerando comportamientos individuales, con buenos hábitos de alimentación, activación física, estilo de vida y hábitos sociales. El contexto es importante, por ejemplo, contar con espacios públicos de calidad que permitan la activación física y recreativa, incentivos positivos que fomenten una dieta saludable, respirar aire limpio, entre otras.

  1. Garantizar el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas.

Para vivir una vida saludable y plena es importante que las personas conozcan el funcionamiento de su cuerpo, sus derechos sexuales y reproductivos y que puedan ejercerlos libremente; además, para evitar prácticas que pongan en riesgo la salud e integridad de las personas. En este sentido, es importante que las personas reciban educación sexual, puedan acceder a métodos anticonceptivos y de barrera para practicar sexo seguro, a fin de evitar enfermedades que se transmiten, y reciban atención médica cuando es necesaria, además de poder planear cuándo tener hijos o hijas, aspecto relevante a nivel individual y social.

  1. Consolidar un sistema de salud con especial enfoque en prevención.

Las enfermedades con mayores porcentajes de mortalidad en el estado pueden prevenirse fomentando un estilo de vida más saludable y poniendo mayor atención en la detección y diagnóstico tempranos. Por lo tanto, es importante que el sistema de salud ponga especial atención en prevenir los efectos de estas enfermedades, tanto para proteger a la población, como para usar los recursos y servicios de manera eficiente y eficaz. Los diagnósticos oportunos permiten un tratamiento adecuado y pertinente para mitigar o eliminar la enfermedad. Vale la pena mencionar otro aspecto relevante en la prevención y son las vacunas, en lo que Nuevo León tiene una cobertura amplia, lo cual debe continuar así.

Referencias

Consejo Económico y Social (2000). Observación general 14: El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud (artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales). ONU.

Hernández-Ávila, M.; Palacio-Mejía, L. S.; Hernández-Ávila, J. E.; Charvel, S. (2020). Vacunación en México: coberturas imprecisas y deficiencia en el seguimiento de los niños que no completan el esquema. Salud Pública México, 62, 215-224. doi: 10.21149/10682

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (2020). Life expectancy at birth (indicador). (Accesado el 16 de julio de 2020).

Organización Mundial de la Salud. (1986). The Ottawa Charter for Health Promotion. Recuperado de https://www.who.int/healthpromotion/conferences/previous/ottawa/en/.

Organización Mundial de la Salud (2018). Alcohol. Recuperado de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/alcohol

Organización Mundial de la Salud (29 de julio de 2020). Sobrepeso y obesidad infantiles. Recuperado de https://www.who.int/dietphysicalactivity/childhood/es/

Organización Panamericana de la Salud. (2008). Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas relacionados con la Salud (décima revisión). Washington

NOTAS AL PIE

  1. Comprende los egresos de todas las unidades institucionales de la administración central, estatal y municipal, así como las administraciones de seguridad social en todos los niveles de la administración. Incluye las instituciones sin fines de lucro no de mercado, controladas y financiadas principalmente por unidades de las administraciones públicas. Fuente: Sistema de Información de la Secretaría de Salud.

  2. El gasto total en salud es la suma del gasto público y privado en salud. Fuente: Sistema de Información de la Secretaría de Salud. El gasto privado en salud se refiere a los egresos de todas las unidades institucionales residentes del país que no pertenecen al sector de la administración pública, tales como: empresas de seguros médicos, hogares, instituciones sin fines de lucro que sirven a los hogares y el resto de los establecimientos que realizan erogaciones a favor de la salud de la población (Otras empresas).

  3. Gasto público en salud respecto al valor monetario generado por la producción de bienes y servicios en el país.

Comments
10
JF
Jorge Luis Flores Rosas: Sería valioso incluir un análisis desde la eliminación del seguro popular.
JF
Jorge Luis Flores Rosas: Valdría la pena hacer un énfasis especial a las necesidades de los adultos mayores y la forma en que las instituciones deben adaptarse para brindarles mejores opciones de atención.
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Xóchitl Córdova: Se sugiere agregar después de este párrafo esto: La desnutrición es una de las condiciones más relevantes que afecta negativamente la salud de las personas[51]  adultas mayores y su prevalencia es generalmente alta. El estado nutricional adecuado, entre otros factores, es un componente fundamental para la conservación de la autonomía funcional de los adultos mayores. La desnutrición como estado patológico caracterizado por la falta de aportes adecuados de energía y nutrientes acordes con las necesidades biológicas afecta a la salud en general de las personas, especialmente de los adultos mayores por su mayor vulnerabilidad. Es así que la evaluación del riesgo de desnutrición (RD) puede contribuir a predecir de forma independiente la pérdida funcional, los estados depresivos y la mala calidad de vida de este importante sector de la población (Franco-Álvarez et al., 2007). Por su parte, la anorexia en el envejecimiento  Implica una multiplicidad de pequeños cambios, como en el sentido del gusto y el olfato, alteraciones de la distensibilidad del fondo gástrico y de la secreción gastrointestinal, alteraciones de las hormonas de retroalimentación del sistema nervioso autónomo, alteraciones de la hormona leptina y en las hormonas esteroideas, y cambios en el sistema nervioso central en respuesta a la ingestión de alimentos (Gowers & Crisp, 1990) En el cuadro 1 se presentan los principales cambios que ocurren en la función gastrointestinal durante el envejecimiento: Cuadro 1. Cambios en la función gastrointestinal durante el envejecimiento Órgano Cambios observados Gusto Disminución de las papilas gustativas y de la cantidad de terminaciones nerviosas. Flujo salival disminuido. Olfato Descenso en la cantidad de terminaciones nerviosas Esófago Incremento en el número de ondas terciarias, disminución de la relajación del esfínter esofágico Estómago Disminuye la secreción de ácido clorhídrico, factor intrínseco y pepsina. Vaciamiento rápido de líquidos. Intestino Crecimiento bacteriano excesivo. Atrofia de la mucosa e hipertrofia de la capa muscular Hígado Menor tamaño y flujo sanguíneo. Disminuye la cantidad enzimática para metabolizar fármacos. Páncreas Menor gasto de bicarbonato y enzimas Fuente: Chávez-Medina, D. R. (2011). Anorexia y desnutrición en el adulto mayor. De acuerdo con información de la ENSANUT 2018, el 39.5% de las personas adultas mayores en Nuevo León consideran que su peso es “Muy saludable” y 48.7% considera que su peso es “Saludable”; es decir, aproximadamente 9 de cada de 10 personas adultas mayores en Nuevo León (88.2%) perciben que el peso que tienen es el adecuado. Sin embargo, el 11.8% considera que es “Poco saludable”, destacando que por sexo, dicha percepción es casi tres veces mayor en las Mujeres (16.5%) que en los Hombres (6.1%). Así mismo en este año, el 19% de las PAM declaró que tiene diagnóstico de obesidad, la cual se presenta más en las Mujeres (21.7%) que en los Hombres (15.5%). De igual manera, a las PAM que les diagnosticaron obesidad, el 31% está recibiendo tratamiento para esta enfermedad. Así mismo, el 19.2% de las personas adultas mayores declaró que ganó peso en los últimos 12 meses, el 24.7% perdió peso y el 56% no registro cambio alguno en su peso. De los que perdieron peso, cerca del 70% declaró que no fue de manera intencional. Es importante este hallazgo, ya que en promedio, la pérdida de peso no intencional fue de entre 11 y 12 kg en promedio. Este tipo de pérdida de peso (>5% no intencionado) es clínicamente significativa y suele ser de causa multifactorial, e incluye la anorexia del envejecimiento, pero es importante descartar otros procesos mórbidos como el cáncer. Este fenómeno se asocia con mayor morbilidad y mortalidad, sin embargo, su impacto en estas variables se debe más a la causa de la pérdida de peso. Las principales causas que se asocian con la perdida involuntaria de peso son: el cáncer, las enfermedades gasto intestinales y los desórdenes psiquiátricos (Vanderschueren et al., 2005).  GRÁFICA 5  GRÁFICA 6 GRÁFICA 7      [51]En las PAM se complementa la información de obesidad con desnutrición y las causas que llevan a ella. Así mismo, se presenta el porcentaje de PAM que tienen un diagnóstico médico de obesidad.
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Xóchitl Córdova: Se sugiere agregar después de este párrafo: En México, la Comisión Nacional de Población (CONAPO) tiene estimaciones de las tasas de[51]  mortalidad a partir de 1950 a nivel nacional y a partir de 1970 por entidad federativa. Con esta información, en la gráfica 1 se observa que la tasa de mortalidad ha ido disminuyendo gradualmente. Sin embargo, hay un cambio de tendencia a partir del año 2000. Diversos autores utilizando información de los registros de mortalidad del INEGI, han encontrado que en el periodo de 1990 a 1997, la mortalidad general  en México descendió casi diez veces; pasando de 35 a 4.9  defunciones por cada mil habitantes y a partir del año 2000, la tasa de mortalidad ha mostrado un ligero incremento pero constante a través de los años.[1] GRÁFICA 1 Con respecto al cambio de tendencia, algunos autores como Gómez-Dantés et. al (2016) han argumentado que posterior a 1990, las principales causas de muerte han cambiado. Siendo ahora las enfermedades no transmisibles y el aumento en la violencia interpersonal las que contribuyen de manera significativa al incremento en la tasa de mortalidad, particularmente a partir del año 2000. En 2017, con base en los registros de mortalidad del INEGI en Nuevo León, las defunciones de Personas Adultas Mayores representaron el 65%[51]  del total de defunciones en el estado. En este mismo año, el Estudio de la Carga de la Enfermedad (GBD, por sus siglas en inglés) [1] estimó las principales causas de muerte a nivel global y por regiones. En él se definen las causas por niveles de agrupación de enfermedades; en este caso se utilizó la información agrupada a 22 categorías. Referente a las causas de muerte entre la población Adulta Mayor en el estado, las cinco principales (que en su conjunto representan a más del 80%), son las siguientes: ·         Enfermedades cardiovasculares (29.3%): Conjunto de trastornos del corazón y de los vasos sanguíneos. Entre sus clasificaciones en encuentra la hipertensión arterial (presión alta), cardiopatía coronaria (infarto de miocardio), enfermedad cerebro vascular, entre otras. ·         Diabetes y enfermedades renales (21.9%): o    La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre). o    Por otro lado, la enfermedad renal crónica es la pérdida progresiva de la función renal. En una etapa inicial, la enfermedad no presenta síntomas y puede ser tratada. Pero en etapas más avanzadas, la persona puede necesitar diálisis y hasta trasplante de riñón. ·         Neoplasmas (19.5%): Los neoplasmas (también llamados de manera genérica “Cáncer”) se designan a un grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo. Una característica definitoria del cáncer es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites habituales y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo o propagarse a otros órganos, un proceso que se denomina metástasis. ·         Enfermedades digestivas (8.6%): Las enfermedades digestivas son trastornos del aparato digestivo, que algunas veces se denomina tracto gastrointestinal (GI). Entre este grupo de enfermedades se encuentran las enfermedades hepáticas crónicas, la cirrosis, apendicitis, entre otras. ·         Trastornos neurológicos (4.5%): Los trastornos neurológicos son enfermedades del sistema nervioso central y periférico, es decir, del cerebro, la médula espinal, los nervios craneales y periféricos, las raíces nerviosas, el sistema nervioso autónomo, la placa neuromuscular, y los músculos. Entre esos trastornos se cuentan la epilepsia, la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, enfermedades cerebrovasculares GRÁFICA 2 Por sexo, en el caso de los Hombres Adultos Mayores, las cuatro principales categorías son las mismas que para la población total, destacando un porcentaje ligeramente mayor en las enfermedades cardiovasculares (31%); menor en diabetes-enfermedades renales (20.1%) y neoplasmas (18.9%) y sin diferencia en enfermedades digestivas (8.6%). Para las Mujeres Adultas Mayores, se registra un menor porcentaje en enfermedades cardiovasculares (26.8%), mayor en diabetes-enfermedades renales (20.1%) y neoplasmas (18.9%) y al igual que los Hombres, sin diferencias en magnitud en enfermedades digestivas (8.6%). Así mismo, por rangos de edad y por sexo, se mantienen las tres principales causas de muerte entre la población total. GRÁFICA 3 [1] El Estudio de Carga de la Enfermedad es un programa integral de investigación regional y global que evalúa la mortalidad y la discapacidad de las principales enfermedades, lesiones y factores de riesgo. GBD es una colaboración de más de 3600 investigadores en 145 países.  [51]Aunque el registro que utilice para el reporte del INGER fue 2017 porque la información del GBD es también de ese año; a la fecha ya se tiene la información actualizada a 2018. Sin embargo, el porcentaje es muy similar, aumentando en 1% (65.8%) [1] Panorama epidemiológico de México, principales causas de morbilidad y mortalidad, Soto-Estrada et. al (2016).  [51]En el caso de las PAM, el análisis se complementa de registros administrativos del INEGI y del estudio de Carga de la enfermedad (GBD)
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Xóchitl Córdova: Se sugiere incluir después de este párrafo: 4.         Promover la  atención integral e integrada, centrada en la persona para las personas adultas mayores en el Estado. Es necesario contar con servicios de atencion sociosanitarios integrales e integrados, que incluyan una cartera que este alineada a las necesidades de la población de PAM, con recursos humanos e infraestructura suficientes para la demanda actual y futura, incluyendo las necesidades de cuidado de largo plazo y apoyo a las familias que brinda cuidados. Estas intervenciones deben estar dirigidas a fomentar el envejecimiento saludable de la población mediante acciones enfocadas a mantener y desarrollar la capacidad funcional de las PAM, para ser y hacer lo que considera más valioso en cada etapa de su vida. Reconociendo al envejecimiento como un proceso valioso, pero que puede estar acompañado de dificultades asociadas a pérdidas, que en algunos casos podrán ser prevenidas (por lo que hay que evitarlas a toda costa), y algunas otras no. Promoviendo la recuperación, la adaptación y el respeto a la dignidad. Es necesario replantear el enfoque a uno que considere los derechos de las PAM y que les permita prosperar en un contexto de cambios y complejidades, pero en vez de determinar lo que las PAM necesitan, la estrategia se enfoca en fomentar las capacidades de las personas para que sean ellas mismas quienes decidan sobre su vida y su bienestar.
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Xóchitl Córdova: Incluyendo la salud mental (depresión). Para personas mayores el tema de deterioro cognitivo y demencia es prioritario, adicionalmente es una de las prioridades de la OCDE en el tema de salud y envejecimiento.  http://www.oecd.org/health/health-systems/Renewing-priority-for-dementia-Where-do-we-stand-2018.pdf
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Xóchitl Córdova: No se menciona nada sobre el acceso a cuidados paliativos, un área de oportunidad grande para el Estado. Tampoco se menciona a la salud mental. La cual sin duda se posicionó como problema de salud pública por efectos de la Pandemia.
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Xóchitl Córdova: No se incluye esta estadística en el diagnóstico. Se sugiere agregar:  En 2013, el INGER realizó un estudio sobre la carga de enfermedad en personas adultas mayores. Entre los principales resultados se destaca la brecha entre la esperanza de vida y la esperanza de vida saludable (EVISA); esta última se define como el número de años que se espera que la población viva sin alguna enfermedad y/o discapacidad en la última etapa de su vida. La brecha entre EV y EVISA para Nuevo León fue de 8.8 años, mientras que a nivel nacional es de 9.9 años Fuente: Instituto Estatal de las Personas Adultas Mayores. (2020). Programa Estatal Gerontológico 2019-2025. Gobierno del Estado de Nuevo León. Disponible en http://sistec.nl.gob.mx/Transparencia_2015/Archivos/AC_0001_0007_00168695_000002.pdf?fbclid=IwAR3V-uK
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Xóchitl Córdova: Después de este párrafo se sugiere incluir una redacción extraída del Programa Estatal Gerontológico Envejecimiento saludable El acceso a servicios de salud, tanto en la parte preventiva como de atención, el acceso a servicios básicos, a la educación, a la oportunidad de tener un trabajo formal con prestaciones sociales, entre otros factores, han hecho que en Nuevo León, la esperanza de vida a través de los años haya ido en aumento y sea su población la que presenta la mayor esperanza dentro del contexto nacional. Una esperanza de vida más larga representa un recurso invaluable tanto individualmente como para la sociedad, incluyendo la oportunidad de reflexionar sobre la concepción que se tiene del mismo proceso de envejecimiento y la vejez. Sin embargo, un factor fundamental para el aprovechamiento eficiente de este recurso es poder lograr que la población llegue a la vejez en las mejores condiciones posibles de salud. De acuerdo con el Instituto Nacional de Geriatría (INGER)[1], los avances en las ciencias médicas y la mejoría en las condiciones de vida han contribuido a disminuir sustancialmente las tasas de morbilidad y mortalidad por causas transmisibles, aún persisten las altas prevalencias de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). Por lo que advierte que una mayor longevidad, puede verse frecuentemente acompañada de: ·         Mayor carga de enfermedades: el 35% de las PAM en México presenta más de 2 enfermedades crónicas, afectando en general en mayor medida a las mujeres y a la zona norte del país, con mayores prevalencias de sobrepeso y obesidad en los entornos urbanos. ·         Fragilidad, presente en un 22% de PAM. ·         Alta probabilidad de sufrir caídas (4 de cada 10 PAM ). ·         Deterioro de la salud mental, principalmente por la presencia de deterioro cognitivo y demencia (15%) o depresión (17%). ·         Discapacidad (presente en aproximadamente un 30% de las PAM), siendo la diabetes la principal causa para mayores de 70, muy seguido de la enfermedad del Alzheimer. ·         Dependencia, la cual puede ser causada por complicaciones en enfermedades y síndromes. Así mismo se hace énfasis en que la mayoría de estas enfermedades y síndromes tienen relación con estilos de vida desfavorables (mala alimentación, sedentarismo, abuso de alcohol, entre otros), por lo que no deben ser consideradas como una consecuencia inevitable de la vejez y en su mayoría pueden ser prevenidas, retrasadas o adecuadamente tratadas principalmente si son detectadas en forma oportuna y se fomenta la adopción de estilos de vida saludables. Por otra parte, de acuerdo al mismo documento, existen retos pendientes en cuanto al sistema de salud no solo en el acceso efectivo a los servicios y sino en la calidad técnica, desarrollo de nuevos modelos de atención integral e integrados centrados en la persona, así como la infraestructura y personal capacitado para su operación. Establecen que actualmente la cartera de servicios no responde a las necesidades de la población de PAM, y tanto los recursos humanos como la infraestructura son insuficientes para la demanda actual y futura, además de que se encuentran concentrados principalmente en la ciudad de México. Así mismo los servicios que se brindan a las PAM se encuentran desarticulados, ofreciendo por una parte servicios de salud mediante distintas entidades en todos los niveles de gobierno, sin la presencia de criterios unificados y estándares nacionales que no favorecen la efectividad y eficiencia en los resultados. Adicionalmente, no existe hasta la fecha un sistema de apoyo para las necesidades de cuidado, incluyendo los cuidados de largo plazo, estas necesidades en la actualidad son cubiertas principalmente por las familias, las cuales en su mayoría carecen del conocimiento y los recursos para realizarlos, por instituciones privadas de paga poco accesibles para la población en general, y por instituciones de asistencia social con muy limitada capacidad instalada. En un esfuerzo por mejorar la respuesta ante la situación actual en la salud de las PAM y las limitantes en los recursos, desde el contexto internacional y nacional, la estrategia se concentra en fomentar el envejecimiento saludable de la población mediante el establecimiento de acciones enfocadas a mantener y desarrollar la capacidad funcional de las PAM, para ser y hacer lo que considera más valioso en cada etapa de su vida. Esta estrategia reconoce al envejecimiento como un proceso valioso, pero que puede estar acompañado de dificultades asociadas a pérdidas, que en algunos casos podrán ser prevenidas (por lo que hay que evitarlas a toda costa), y algunas otras no. Pérdidas en las capacidades físicas o cognitivas, familiares y sociales, o en los roles que anteriormente desempeñaban. La política pública no debe ignorar que estas pérdidas pueden estar presentes sino debe tratar de promover la recuperación, la adaptación y el respeto a la dignidad. Para esto, es necesario replantear el enfoque a uno que considere los derechos de las PAM y que les permita prosperar en un contexto de cambios y complejidades, pero en vez de determinar lo que las PAM necesitan, la estrategia se enfoca en fomentar las capacidades de las personas para que sean ellas mismas quienes decidan sobre su vida y su bienestar. Dentro de esta política se debe de considerar la gran diversidad que se presenta en las PAM, y no solo enfocarse a desarrollar acciones para aquellas con deterioros en sus capacidades o con necesidades de apoyo, sino en mejorar la habilidad funcional de todas las personas, independientemente de su condición actual. De acuerdo con la propuesta del INGER, para las personas con niveles altos y estables de capacidad la estrategia debe de estar centrada en mantener la capacidad el mayor tiempo posible, mediante la detección y control de enfermedades y factores de riesgo, proporcionando a su vez un entorno seguro y agradable para desarrollar actividades físicas. Para el segmento con algún deterioro en las capacidades, se necesitan servicios que ayuden a detener, moderar o revertir la condición, al tiempo que dentro del entorno se le brinden elementos para facilitar su capacidad funcional. Para las personas con pérdidas significativas de la capacidad, las intervenciones deben enfocarse en sistemas de atención de largo plazo, acorde a sus derechos, libertades fundamentales y con respeto a su dignidad, para que se lleven a cabo las tareas básicas que aseguren su bienestar. Por otra parte, la política debe de reconocer cuestiones de inequidad en el proceso de envejecimiento, según datos de la OMS (2018)[2] , una gran proporción (aproximadamente el 75%) de la diversidad en las capacidades y circunstancias de las PAM, son resultado del impacto que tienen las ventajas y desventajas a través del curso de vida, resultado de por ejemplo la familia donde se nace, el sexo, etnia, nivel de educación, recursos financieros, entre otros. Por lo que la política debe de considerar criterios para compensar estas pérdidas a lo largo de la vida, así como establecer acciones preventivas para poblaciones con mayores riesgos. [1] Hechos y desafíos para un envejecimiento saludable en México. [2][2] [2]  “What is Healthy Ageing?” OMS, 2018.
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Xóchitl Córdova: No se habla del tema de la salud mental en el diagnóstico ni en los objetivos